“Al mundo lo gobiernan las ideas cincuenta años después de ser pensadas y expuestas”,
William Temple.
Es bien sabido que el nacionalismo revolucionario español nació con un joven filósofo, Ramiro Ledesma Ramos, fundador de La Conquista del Estado y de las JONS, entre otros órganos de propaganda y acción. Inspirándose en autores como Splenger, Heidegger, Nietzsche, Fichte, Ortega y, sobre todo, en Sorel, terminó creando una doctrina en búsqueda de la Revolución Nacional hispánica que aún hoy mantiene su vigencia.
Él encontró “una serie de características, de perfiles, de propósitos y de sueños” comunes a todo el fascismo, cuando adquiere este “capacidad universalista”. De igual forma, podemos nosotros hacer lo mismo con las corrientes Nacional Revolucionarias:
“Idea nacional profunda. Oposición a las instituciones demoburguesas, al Estado liberal-parlamentario. Desenmascaramiento de los verdadeos poderes feudalistas de la actual sociedad. Incompatibilidad con el marxismo. Economía nacional y economía del pueblo frente al gran capitalismo financiero y monopolista. Sentido de la autoridad, de la disciplina y de la violencia”
Son estos unos valores a los que no podemos permanecer ajenos, porque, a pesar de la irremediable distancia temporal que nos separa, son actuales y necesarios. Daba también un manual de acción que, bajo el título de “Esquemas estratégicos”, en su Discurso a las Juventudes de España, marcaba los pasos a seguir hacia esa Revolución Nacional Sindicalista. Voy a centrarme en dos de ellos: la Acción Política y la Acción Directa.
Acción Política
El método más eficaz y directo para hacer toda una Revolución es la acción política, pues es el modo por el que más se puede influir en una comunidad. La simple propagación de las bases filosóficas o su proyección en la cultura, si bien son esenciales, poco harán avanzar a quien quiere que la sociedad emprenda una “tarea constructiva con intenso dinamismo” de que hablaba Calvo Serrer. Gimnasia revolucionaria, en palabras de Ramiro.
Así, la creación de un órgano de acción política se hace imprescindible. Un órgano dispuesto a dar respuestas a los problemas de hoy, a resistir los embites de nuestros enemigos y a avanzar en el camino Nacional Revolucionario. Que no se nos pueda acusar de confusionistas, como denunció Ledesma.
En “Fascismo revolucionario”, de Erik Norling, encontramos una reflexión sobre qué misión tendría el órgano político: “llegar a una expresión purificada de una doctrina que entrando en el siglo XXI sigue siendo válida para todos (…) como mensaje social y político para una civilización queha entrado en crisis”. Esa misión puede cumplirla desde una asociación política hasta un simple foro, pero ante todo es necesaria la organización y coordinación de esfuerzos para que estos sean realmente fructíferos.
Por cierto, que todo órgano político necesita dirección. La máxima que impulsó la creación de órganos consultivos en la Francia napoleónica era que “deliberar es cosa de muchos, decidir es cosa de uno solo”. Esto mismo podemos aplicarlo aquí. Y estamos ante una oportunidad magnífica para ello, porque “el liderazgo se manifiesta en las situaciones de crisis”, como dice Alejandro Llano.
Acción Directa
Al hablar de Acción Directa, Ramiro ante todo imponía esa “moral de desconfianza” de las juventudes “hacia todo lo que no proceda de ellas”. Esto, si bien podemos contemplarlo como una actitud pasiva (rechazar), también debemos verlo en su vertiente activa (crear). Volvemos así a ese “intenso dinamismo” como método de disidencia activa, que es acción directa, y de revolución.
Por otra parte, indicaba en un artículo de La Patria Libre tres medidas destinadas a la reorganización jonsista que igualmente nos sirven a nosotros:
a. Hacer de nuestro mensaje el mensaje del pueblo, sumarles a la labor que hoy realizamos. El asociacionismo es una respuesta a esa necesidad.
b. Vencer contra el marxismo y el separatismo, algo que debemos acatar como superación ideológica de ambos.
c. Apología del propio régimen, factible solo en la medida en que sepamos qué queremos exactamente.
