REFLEXIONES PARA UN 24 DE MARZO Por Juan Gabriel Labake
ROBERT COX DE BS AS HERALD CENANDO CON EL GENERAL VIDELA Por Jorge Montemayor
EL GOLPE Por Eduardo Rosa
OLVIDAR TAMBIEN ES TENER MEMORIA Por Mario Cesar Elgue
EL ACTO DE LA CGT Por Nestor Gorojovsky
UNA LARGA HISTORIA DE AUSENCIAS Por Jorge Rachid
NUNCA MAS EL TERRORISMO DE ESTADO Discurso de Nestor Kirchner
DE LA TRIPLE A AL BIODIESEL Por Jorge Eduardo Rulli
Amigas y Compańeros
Compańeras y Amigos
Con Labaké hemos tenido grandes coincidencias y grandes diferencias, algunas incluso bastante fuertes. Por ejemplo, vemos el gobierno de Kirchner de un modo muy diferente, y seguramente no podríamos ponernos de acuerdo en este punto. Sin embargo, y más allá de discusiones coyunturales, merece leerse a nuestro entender esto que sigue.
A nuestro modo de ver, Labaké tiene toda la razón cuando dice que un repudio al golpe del 76 que, implícitamente, repudia al gobierno peronista (la víctima del 24 de marzo), no es un verdadero repudio; en el mejor de los casos, es un repudio a medias. Y encubre complicidades que parecerían querer dejarse en el olvido.
Pero así como no se puede dejar en el olvido a quienes se asociaron al menemismo, tampoco se puede dejar en el olvido a quienes lo hicieron con el videlato. De gatopardismos varios se forma la argamasa de las derrotas.
Desde su posición ultraverticalista Labaké puede ver cosas que otros no aprecian o prefieren ocultar. Y tal como las relata, las difundimos.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro@fibertel.com.ar
REFLEXIONES PARA UN 24 DE MARZO
30 ańos después
En homenaje a Rafael Luissi, fiel custodio de Isabel,
y a todos los que arriesgaron su vida por defender
al gobierno elegido por el pueblo
Por Juan Gabriel Labaké
Treinta ańos es un lapso suficiente como para calmar pasiones, adquirir visión histórica de los acontecimientos y analizarlos con objetividad. De otra forma, la historia deja de ser maestra de vida y de política para convertirse en la cadena que nos ata a la tragedia pretérita y nos impide construir otro amanecer.
Hace 154 ańos que Urquiza, Mitre, Sarmiento y su grupo derrocaron a Juan Manuel de Rosas e, increíblemente, todavía no podemos analizar esa etapa de nuestra historia con serenidad, ni siquiera colocarle el nombre de uno de ellos a una calle de Buenos Aires.
Es cierto que ese fenómeno inaudito se debe en buena medida a que, como decía Homero Manzi y repetía Arturo Jauretche, -Mitre dejó un diario para que le sirviera de guardaespaldas permanente. Pero, honestamente, la existencia del diario LA NACIÓN y su incansable prédica para elevar la figura de Mitre y su grupo, denigrando la de Rosas y los suyos, no explica todo.
El drama de fondo e insólito es que nuestra nación, luego de un siglo y medio, mantiene casi intactos los mismos problemas políticos, económicos, sociales y culturales de 1852.
Salvando todas las distancias, como corresponde, hoy existe un grupo dominante que coincide, no en las formas, pero sí en el pensamiento, en los objetivos y en los intereses, con el proyecto de Mitre. Y amplios sectores populares que, siempre con las mencionadas distancias, siguen con idénticas aspiraciones a las que albergaban sus progenitores políticos (y en muchos casos biológicos) de hace 150 ańos.
No somos un país anacrónico que se deleita al relamer sus heridas abiertas, sino una nación invertebrada que en dos siglos de vida independiente no ha podido volcar el fiel de la balanza definitivamente hacia uno u otro lado.
Dos proyectos de nación que mantienen un paralizante y zigzagueante empate histórico.
La Argentina debe ser el único país del mundo que cumple con la teoría de Gianbattista Vico: su historia es un inacabable -corsi e ricorsi.
El gobierno derrocado el 24 de marzo de hace 30 ańos era, a pesar de todos sus errores (y si se quiere, sus horrores) el representante de uno de esos países. Había gozadodel apoyo o aquiescencia de algunos sectores del otro país, la llamada zona gris pero lo perdió justamente por aquellos errores. A primera vista, parece una situación igual a la de hace un siglo y medio, pero no es totalmente así.
Lo visto y escuchado ad nauseam entre ayer y hoy sobre el último golpe militar no se explica sólo con la teoría de Vico ni por el guardaespaldas que dejó Mitre. Es cierto que, en ese 24 de marzo fatídico, el país de este ladofue derrocado por el de la otra orilla, pero también es cierto que éste (el golpista) estuvo apoyado consciente o inconscientemente por casi todos sectores de la zona gris, que cabalgan intermitentemente entre los dos países, y que en esa oportunidad se equivocaron de vereda (de buena y de mala fe ).
Es bien conocido el almuerzo (mayo de 1976) de Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Horacio Rattiy el padre Leonardo Castellani con el dictador Videla, a cuyo término, los dos primeros se deshicieron en alabanzas hacia el máximo responsable de las desapariciones: -Le agradecí (a Videla) personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno. (Borges).
El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresionó la amplitud de criterio y la cultura del presidente. (Sábato).
El padre Castellani, en cambio, declaró que había aprovechado el ágape para pedir por la suerte de Haroldo Conti (escritor izquierdista desparecido en esos días).
żQué podemos esperar de boca de Sábato hoy, o de Borges ayer, sobre las causas del cuartelazo de hace 30 ańos? żQué otra cosa podían decir, para tapar su vergüenza (o desvergüenza), que no fuera una descalificación ciega y total de aquel gobierno elegido por el pueblo?
Uno de los sitios web que me envía información (creo que pna) se ha tomado el trabajo de difundir varias fotos donde aparecen encumbrados funcionarios actuales, de los tres Poderes del Estado, sonriendo al lado del Gral. Videla, o del Alte. Masera.
Otros, directamente fueron altos funcionarios (ejecutivos o judiciales) de la dictadura cívico militar que hoy repudiamos todos (recién hoy).
No puedo pasar por alto mi experiencia personal: en 1985, plena época democrática y de condena a las Junta Militar, solicité a la Cámara Federal Penal que declarara la nulidad de los cinco juicios que el Proceso había inventado contra la ex presidente Isabel Perón, y por los cuales los militares la tuvieron en prisión 7 ańos y medio.
Una ley del Congreso Nacional avalaba mi pedido. Julio Strassera se desempeńaba como fiscal de Cámara, y se opuso a dicha nulidad.
La Cámara debió declararla contra el dictamen del fiscal. que había sido fiscal de Primera Instancia durante el Proceso Militar, es decir que, con toda seguridad, había rechazado cientos y cientos de pedidos de -habeas corpus de -desaparecidos o de sus familiares.
żQué puede decir Strassera hoy sobre los motivos del golpe del 24 de marzo, para justificar su complicidad con la dictadura, si no es atacar maliciosa y rabiosamente al gobierno derrocado por sus socios militares?
Nada bueno y honesto podemos esperar que argumenten hoy los actuales funcionarios que pertenecieron al Partido Comunista, si el PC declaró oficialmente el 25-3-76:
La situación había llegado a un límite extremo -que agravia a la Nación y compromete su futuro, como dice uno de los comunicados de las FF.AA.
Cargan, por esta situación, inmensa responsabilidad el lopezrreguismo reaccionario y su protectora María E. Martínez… (…)
Los actores de los sucesos del 24 expusieron en sus primeros documentos sus objetivos fundamentales.
- El P.C., aunque no comparte todos los puntos de vista expresados en dichos documentos oficiales, no podría estar en desacuerdo con sus enunciados…
żQué pueden decir los funcionarios oficiales que pertenecieron a las organizaciones guerrilleras Montoneros, ERP y FAR Ą(y hay muchos!) si ellos trabajaron consciente y expresamente para desestabilizar a Isabel, ya que, argumentaban, -es mejor que se pudra todo y caiga el gobierno, para llevar la guerra directamente contra los militares, y vencerlos en su propio terreno.?
Ningún otro programa televisivo podía producir Canal 13, que no fuera el bochorno superficial y frívolo (amén de falso y tendencioso) que transmitió anoche, si el diario Clarín, dueńo de ese Canal, escribió el 25-3-76:
-Aunque resultara innecesario justificar las motivaciones de la acción militar del 24 de Marzo -porque nada fue más evidente que la incapacidad del anterior gobierno para modificar el rumbo que nos conducía a todos al desastre- ha sido oportuno que el país escuchara las explicaciones de su nuevo presidente. Ellas ratificaron el hecho conocido de que las Fuerzas Armadas no han interrumpido el proceso que se venía desarrollando, sino cuando tuvieron el convencimiento de que se hallaban agotados todos los recursos susceptibles de operar la indispensable rectificación.
Y conste que varios participantes (no sólo yo) le dimos a Canal 13 material de sobra para hacer algo serio y profundo, ecuánime documentado, en muchas horas de grabación (yo grabé al menos una hora y media). Claro que un programa con tales características los habría dejado desnudos en la calle.
Ninguna objetividad podíamos esperar del diario La Nación, pues el 25-3-76 afirmó impúdicamente: -En la madrugada de ayer concluyó el desmoronamiento de un gobierno cuya única fortaleza consistía, en los últimos seis meses, en el empeńo que para sostenerlo pusieron quienes no compartían sus propósitos. Nunca hubo en la Argentina un gobierno más sostenido por sus opositores. (.) Hubo, ciertamente, insensibilidad y obcecación en quien asumió en 1974 la presidencia de la República, así como la hubo en el grupo que guió sus pasos… ella se acrecentó con un intolerable lastre de corrupción, despilfarro, incompetencia e inseguridad colectiva… que incluye a todo el gobierno peronista a partir de mayo de 1973.
Tampoco nada objetivo e intelectualmente honesto se podía esperar de Página/12, ya que su antecesor, La Opinión, el 25-3-76 se despachó con este panegírico a la dictadura:
Si los argentinos, como se advierte en todos los sectores – aun dentro del ex oficialismo-, agradecen al Gobierno Militar el haber puesto fin a un vasto caos que anunciaba la disolución del país, no menos cierto es que también le agradecen la sobriedad con que actúan.
De una etapa de delirio, donde torpes y vanas figuras gritaban sus amenazas a voz en cuello, vivían en el desplante y la impunidad, o daban lecciones de moralidad exhibiendo sus encendedores o sus corbatas, la Argentina se abrió en pocos minutos a una etapa de serenidad de la cosa pública. Porque las nuevas autoridades demuestran un pudor, un recato tan beneficioso para ellos como para su relación con los gobernados.
Tampoco nada confiable pueden decir hoy ciertos sectores católicos, pues la revista Criterio llegó a escribir el 7-3-76: -Sobre algo parece haber consenso: el país no puede seguir siendo gobernado de esta forma, ya que a la disolución del Estado, ya operada, sobrevendrá la disolución de la sociedad. Hay que buscar un remedio.
Aún cuando Criterio rechazaba el golpe militar como remedio, con su engreída y curialesca prosa estaba diciendo claramente: -no hay otra salida. En formamás directa, Balbín dijo lo mismo: -Yo no tengo soluciones. Es decir, no hay solución. Ergo: vengan los militares.
Pero si hay un sector que no puede sino denigrar al gobierno de Isabel, en un vano intento de tapar su cola de paja, es el político. żCuántos intendentes, embajadores y hasta gobernadores de provincias de la dictadura eran radicales, socialistas democráticos, comunistas o demócrata progresistas. Y, el colmo, żcuántos eran peronistas?
żCuántos -peronistas fueron personeros del partido político que fundó Masera durante los ańos de plomo? Uno de ellos me pidió transmitir a Isabel que -Masera era un buen tipo, que ella debía apoyarlo.
La respuesta de la ex presidente fue tajante: -Dígale a ese –compańero- que lo perdono por todo lo que hizo en vida de Perón, pero que no vuelva a mencionarme ese tema.
żCuántos colaboraron en secreto como informantes o asesores de la dictadura? Uno de esos -peronistas que trabajaban secretamente para la Marina, fue -chupado y torturado por el Ejército en 1977, pues Viola y Masera querían suceder a Videla en la Presidencia de la Nación, y dirimían la interna en el más puro estilo -electoral de esa época.
Los esbirros de Viola recién soltaron al doble agente peronista-maserista cuando éste confesó sus actividades de informante de la Marina.
Este episodio lo conocí en forma directa, porque dos compańeros del peronista agente de la Marina secuestrado por Viola, me llamaron, primero angustiados, para que yo y mis amigos verticalistas, que nunca fuimos informantes de nadie, apoyáramos el reclamo público por la libertad de la víctima.
Y lo hicimos, hasta que dos días después volvieron a llamarme aquellos dos compańeros del chupado, ahora avergonzados, para que suspendiéramos el reclamo pues les había llegado un casete del Ejército con la confesión del cantor de ser punto de Masera.
Hoy, el peronista cantor, y una de esas personas que me llamaron para que lo defendiéramos, ocupan elevados cargos en el gobierno progresista; y el otro intermediario, ya fallecido, lo ocupó en el gobierno menemista.
Conozco un solo caso de un colaborador político del Proceso que, con toda hidalguía, ha reconocido públicamente su error y ha pedido perdón con humildad. Y, por ello, luego de haberlo enfrentado duramente antes y después del golpe, hoy he recompuesto mi amistad con él. Guardo su nombre en reserva porque no me siento autorizado a difundirlo.
Otro caso de arrepentido que conocí, pero esta vez doloroso, realmente trágico, fue el de Augusto Conte Mac Donell, con quien milité en la juventud demócrata cristiana durante los primeros ańos de mi vida política. Por sus apellidos se puede colegir que Conte Mac Donell no había nacido en Catamarca, ni vivía en Ciudad Oculta.
Dada su posición social, resultaba lógico que Augusto tuviera muchos amigos militares. Por ello, justamente, solía encargarse de las relaciones del Partido Demócrata Cristiano con las Fuerzas Armadas.
A principios de 1976, a un hijo de Conte Mac Donell le correspondió hacer el servicio militar obligatorio, y ese hijo tenía alguna simpatía por Montoneros.
Luego del golpe, Augusto creyó prudente hablar con sus amigos militares para ponerlos al tanto de la inclinación política de su hijo, y recomendarles que se lo cuidaran de las malas compańías.
No hace falta decirlo: Conte Mac Donell hijo pronto engrosó la lista de -desparecidos.
Su padre pasó a ser un incansable luchador por los derechos humanos, hasta que unos ańos después pagó nuevamente su error con un infarto mortal que, no lo dudo, fue producto del arrepentimiento por haberse alegrado con la llegada de los monstruos y, por si fuera poco, haberles confiado a su propio hijo.
Fueron dos casos de arrepentidos, entre miles que prefirieron decir que -la situación no daba para más el 24-3-76.
żRealmente no daba para más? Acabo de leer la nota de mi amigo el embajador Abel Posse en La Nación de hoy. Para Posee, el golpe era inevitable (y no dice necesario o justificado, pero lo deja entrever inequívocamente) porque -La runfla (refiriéndose a López Rega) que rodeaba a Isabel daba vergüenza nacional e internacional.
Abel: se te escapó un detalle: López Rega fue separado del gobierno en julio de 1975; un mes después (el 27 de agosto de 1975) losmilitares exigieron el nombramiento de Videla como comandante en jefe del Ejército, y desde ese momento comenzaron a preparar -orgánicamente el golpe. Cuando llegó el día fatal, hacía ocho meses que López Rega deambulaba por Europa.
żDe qué runfla estás hablando? El 23-3-76, el Gabinete estaba formado por Roberto Ares, Emilio Mondelli, Pedro Arrighi, José Alberto Deheza (los cuatro ya fallecidos) y Miguel Unamuno, entre otros; y Julio González era el secretario general de la Presidencia y secretario privado de Isabel.
Se puede disentir política e ideológicamente con ellos, żpero te parece que es correcto ofenderlos diciendo que eran una runfla? A partir de la separación de López Rega del gobierno, yo mismo formé parte de los asesores y colaboradores de Isabel, aunque no fui de los más cercanos. żY por eso formo parte de la runfla que aduces tú también, Abel, amigo mío.?
A Posse se le escapan otros detalles, gruesos, muy gruesos. En esa nota de marras afirma que el -principio de la muerte se instaló en la Argentina en 1970, con el asesinato de Aramburu a manos de un grupo de jovencitos -trotscristianos, ignorando que la violencia macabra, ésa que produce espanto y terror, comenzó un desgraciado día 16 de junio, el de 1955, cuando una cuadrilla compuesta por -genocidocristianos, nada jovencitos, bombardeó la Plaza de Mayo repleta de pueblo.
Entre esos genocidas iba quien luego sería canciller de Illia, y responsable directo y prepotente de frenar el viaje de Perón en el Galeao.
Luego de aquel primer genocidio moderno, vino la violencia del 16 de setiembre de 1955, la increíble proscripción del partido mayoritario, la absurda transformación en delito penal de su nombre, sus insignias, etc., los fusilamientos de 1956, el plan Conintes, los despidos masivos, el decreto 4161. hasta que los hijos de ustedes (no de los obreros) reaccionaron ante tanta violencia, y creyeron que debían contestarla con otra violencia.
Mientras tanto, al único que podía encarrilar pacíficamente las energías de cambio de esos muchachos, lo tenían ustedes exiliado en Madrid. żDe qué te quejas, Abel?
Sabemos que La Nación, para publicarte una nota, exige al autor un encuadramiento estricto. Esta vez te cobraron muy caro: debiste ocultar y tergiversar la verdad. Finalmente, żen tu nota tratas de justificar el golpe? Porque no encuentro otra interpretación posible a tu parrafada:
-El 24 de marzo de 1976 la Argentina era un erial agobiado que esperaba el golpe militar como una lluvia de verano que barrería la resaca politiquera y la runfla que rodeaba a Isabel. Con la ingenuidad de nuestro irracionalismo político se pensaba en una elección próxima, democrática, recomponedora.
Está claro: para vos, la única solución racional era el golpe. El cual se produjo ayudado por la acción sicológica del diario donde escribiste esa escandalosa muestra de golpismo.
Entre los que trabajaron (directa o indirectamente) para desestabilizar al gobierno constitucional, y los que colaboraron luego con la dictadura, suman legiones. Ellas, más los del otro país, que esperaban su revancha desde el 25-5-73, derrocaron a Isabel (no entro a considerar la activa y directa participación de EEUU en ese golpe, porque no es el caso ahora, aunque ella fue la causa final y eficiente del golpe y del genocidio posterior). Ésta es la verdad histórica. Se la tratará de adornar con mil pretextos o razones, pero es la verdad.
Para corroborar que a nuestro gobierno (el último realmente nuestro que hemos tenido) no lo derrocaron por lo malo que tenía (que lo tenía) sino por lo bueno que representaba (no por sus errores sino por sus aciertos, como dijo Perón en 1955), en definitiva, por intereses bastardos (luego de una intensa campańa de acción sicológica y periodística para hacerlo aparecer como el averno criollo), basta con compararlo con los que vinieron después.
La comparación se puede hacer en el rubro que se desee: corrupción, falta de coherencia, deslealtad hacia los intereses nacionales, injusticia social, destrucción de nuestra economía, endeudamiento irresponsable y delictivo, destrucción de la educación, de la salud, de la cultura, de la equidad entre los distintos sectores sociales, del medio ambiente, desnacionalización prolija y total de nuestros recursos, servicios públicos y empresas públicas y privadas, etc.
żQuién resiste esa comparación: Videla, Viola, Galtieri, Bignone, Alfonsín, Menem, De la Rúa, Chacho Álvarez, Fernández Meijide, Rodríguez Saá, Duhalde, Kirchner, D’Elía, Bonasso, Verbitsky, Bonafini, Aníbal Ibarra o Borocotó.? Sin contar a los otros, de adentro y de afuera, que nos han gobernado sin estar formalmente en el gobierno. żHace falta nombrarlos?
De modo que, hoy, a 30 ańos de la tragedia del 24 de marzo, hay muchos, muchísimos dirigentes argentinos de mala conciencia que deben justificar su claudicación en los días postreros de un gobierno que había sido elegido por el 63% de los votos, cuando sólo faltaban 6 meses para su renovación debido al adelantamiento voluntario de las elecciones presidenciales.
Por eso es que se ha condenado a la Junta Militar por el genocidio posterior, y está bien, pero nadie ha querido abrir un juicio criminal contra los autores, cómplices, instigadores y encubridores del delito de rebelión (que el art. 226 del Código Penal pena hasta con 25 ańos de prisión) cometido entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de marzo de1976.
Lo que ocurre es que, de hacerse dicho indispensable juicio, las cárceles del país quedarían abarrotadas de políticos, periodistas, propietarios de medios, empresarios nativos y extranjeros, diplomáticos y hasta algunos sindicalistas. En otras palabras, se les vendría la estantería abajo. Para todos ellos, es preferible jurar que el golpe era inevitable debido a la runfla.
Tienen que volcar mucha tinta y usar muchos micrófonos para justificar lo injustificable y ocultar lo inocultable. Y eso es lo que hemos visto entre ayer y hoy. En realidad, lo venimos viendo desde hace 30 ańos. De ahí las náuseas.
Del Viso, 24 de marzo de 2006, feriado nacional.. żpara festejar qué? żLa hipocresía?
JGL/
N&P: El Correo-e del autor es Juan Gabriel Labaké jglabake@telered.com.ar
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Robert Cox
Amigas y Compańeros
Compańeras y Amigos
En el Reportaje realizado por la revista NOTICIAS del Grupo Fonteveccia a Robert Cox, ex Director del Buenos Aires Herald se dicen muchas cosas de los periodistas y su actuación en la epoca del golpe del 24 de marzo de 1976. Si bien Cox acierta en el papel jugado por los periodistas que menciona (y otros más), no tiene razón cuando dice que -la mayoría de la población argentina quería el derrocamiento del gobierno nacional.
Sí es cierto que la dirigencia política del momento, con la honrosa excepción del FIP, del PCR y de parte -no todo- del peronismo (el partido de gobierno), quería sacarse de encima a Isabel. Y que poco tiempo antes, la -carta Lúder había sido la última jugada posible de esa dirigencia y de la embajada estadounidense. O sea: el golpe sin golpe militar.
Como eso se reveló imposible, y como se reveló imposible el sostenimiento de las propuestas antinacionales de Zinn, Rodrigo y equivalentes, entonces vino el golpe que en realidad buscaba evitar justamente la libre expresión de los argentinos en elecciones limpias… para que tipos como Cox vengan ahora a decirnos qué es lo que nosotros queríamos en ese momento.
Seguramente el resultado de esas elecciones no hubiera dejado contento a ninguno de los que ayudaron o dejaron venir el golpe, y por supuesto tampoco a Cox.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro@fibertel.com.ar
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ENTREVISTA A ROBERT COX
Robert Cox, ex director del Buenos Aires Herald relató cómo fue la actuación de Horacio Verbitsky, José Claudio Escribano, Bernardo Neustadt, Mariano Grondona, Morales Solá y Jacobo Timerman. Además, reveló que Hebe de Bonafini nunca participaba de las primeras marchas de Madres
Robert Cox, el ex director del tradicional diario inglés en la Argentina, Buenos Aires Herald, explicó en una entrevista cómo fue el papel de los periodistas colegas durante los ańos de dictadura instalados a partir del golpe del 24 de marzo de 1976 e hizo referencia al alto grado de aceptación que la irrupción de los militares en el poder tuvo en la población.
Entre los periodistas que Cox nombra y que tuvieron una activa participación durante esos ańos, figuran Horacio Verbitsky, José Claudio Escribano, Joaquín Morales Solá, Bernardo Neustadt, Mariano Grondona, y Jacobo Timerman.
-Lo que la mayoría de la gente no recuerda del golpe es que la mayoría de los argentinos estaba, no sólo esperándolo sino queriéndolo, comienza Cox su entrevista en la revista Noticias, de esta semana.
Cox comentó que el papel de los principales periódicos de la época jugaron un rol fundamental para alimentar esta sensación global entre los argentinos y la ejemplificó a partir de una conversación que tuvo con un colega de otro diario porteńo.
-Semanas antes, estuvimos hablando con un periodista de El Cronista Comercial. -Yo quiero que vengan los militares, porque por lo menos me van a llevar preso, porque soy de izquierda, pero no van a torturarme o tirarme en una zanja como la Triple A, nos decía. Los diarios estaban llenos de violencia en las primeras páginas, posiblemente, estaban creando el clima para el día del golpe.
Cox explicó que -durante el Proceso los periodistas querían informar, pero los dueńos no los dejaban. Ojo, no sólo hablo de (Bernardo) Neustadt y de (José Claudio) Escribano como apoyo de los militares y agregó que -también me parece muy mal que los periodistas se metan en la guerrilla, como hizo Horacio Verbitsky.
Cox le dedicó un párrafo especial al centenario diario de la Argentina al contar que mandó una carta de lectores al periódico para recalcar lo que él veía como un déficit en las organizaciones civiles del país: -Yo mandé una carta a La Nación porque alguien me atacó, y puse que la justicia falló en la Argentina durante el Proceso, pero también los diarios fallaron. Y La Nación, obviamente, tachó eso.
-Cuando yo estuve en la Argentina una vez, era el momento en que (Joaquín) Morales Solá hablaba de la autocrítica. ĄPero no estaba hablando de la autocrítica de él! ĄNo! Todo el mundo quiere ser autocrítico, pero no de sí mismos, dijo Cox en la entrevista.
El inglés, que ahora trabaja para el diario norteamericano The Post and Courier, de Charleston, piensa que -para muchos, Claudio Escribano es un buen periodista en todo sentido, y tal vez lo sea, aunque expresó que -desafortunadamente durante el Proceso estuvo totalmente con los militares. Y que yo sepa nunca hizo autocrítica alguna.
Creo que Mariano Grondona hizo algo, más o menos… Para mí era trágico volver a la Argentina y ver a las mismas personas que apoyaron a los militares…, manifestó Cox.
Al ser consultado sobre su relación con Jacobo Timerman, Cox dijo que -como ser humano me gustaba muchísimo, a veces era muy humano, pero su ética era terrible. Me decía: -żQué quieres, Cox, ir al Cielo? y agregó que -la mayor corrupción de Timerman era entrar con Güiraldes a voltear a (Arturo) Illia, fundar la revista Confirmado para eso. Esa era su corrupción y manifestó que si Jacobo viera a su hijo Héctor como funcionario nacional – actualmente se desempeńa como Cónsul general argentino en Nueva Cork – se pondría totalmente furioso.
Además, el ex director del primer diario en denunciar la desaparición de personas, comentó que la actual titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini no pertenecía a la línea fundadora de esa organización y que recién la conoció en 1980, en el declive del gobierno militar.
Sobre ella, dijo que -es como la Pasionaria. Hebe no es inteligente en mi opinión. Hace un antiamericanismo bobo. Yo tengo mucha simpatía hacia ella, obviamente sufrió mucho. Pero ella no fundó las Madres, no estaba entre las fundadoras. Pero yo no tengo que hablar… no tengo que hablar.
La primera vez que vi a Hebe fue afuera del país, continuó Cox y ańade que -nunca la vi cuando estábamos con las Madres, y yo iba casi todas las semanas a las marchas para estar con ellas. Y si yo no podía ir, mandaba alguien del diario. Pero la primera vez que la vi fue en un programa de TV pública en Nueva York, cerca de 1980.
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CENANDO CON EL GENERAL VIDELA
Por Jorge Montemayor *
El 28 de noviembre de 1978, Jorge Rafael Videla – presidente de facto – recibe en la Casa de Gobierno al ex legislador radical, Vicente Mastrolorenzo, presidente del Círculo de Legisladores.
Esta entidad representa a los legisladores – de todos los partidos – que habian pasado por el Congreso de la Nación.
El objetivo de la reunión, pedida por Mastrolorenzo, era invitar al militar a una cena en la que sería homenajeado por la clase política.
Por supuesto Videla aceptó encantado la iniciativa de quienes, alguna vez, habían representado al pueblo.
Obviamente, al tomar estado público la iniciativa, se desató una acalorada controversia entre quienes concurrirían y aquellos que se abstendrían de hacerlo. -No podemos sentarnos a la misma mesa con quienes mantienen sojuzgado al pueblo, argumentaban estos últimos.
-No es un homenaje a Videla sino a la institución presidencial, respondían quienes estaban a favor de la asistencia.
Con la firma de Deolindo F. Bittel el justicialismo se adelantó recomendando: -Ante la actual suspensión de la actividad específica de los partidos políticos, la detención prolongada de muchos de sus dirigentes y frente a la ausencia de reglas de juego claras y precisas para la restauración del proceso democrático argentino (el partido justicialista) considera inconveniente la asistencia de afiliados y dirigentes del movimiento (…).
Ańos después diría Bittel: -Lo cierto es que con eso se desbarata el éxito de la cena. Muchos compańeros que incluso ya habían adquirido la tarjeta – creo que costaba dos millones de pesos de entonces – enterados de la directiva del partido, se encargaron de atajar a la gente.
Sin embargo, cuando Videla levantó su copa lo acompańaron peronistas como Luis Rubeo, Enrique Osella Muńoz y Carlos Palacio Deheza, todos ellos diputados de la Nación hasta el 24 de marzo de 1976.
Por el lado de los radicales, un cónclave de sus principales figuras decidió la no participación.
No obstante esa noche, 1° de diciembre de 1978, ocuparon una mesa muy cerca de Videla los dirigentes Ricardo Balbín, Juan Carlos Pugliese, Rodolfo García Leyenda, Rubén Rabanal, Antonio Tróccoli, Francisco Rabanal y Carlos Raúl Contín.
En otra mesa se ubicaron Juan Trilla, Cándido Tello Rojas y Aldo Tessio.
No concurrieron : Luis León, Fernando de la Rua, Carlos Perette y Raúl Alfonsín.
El día anterior, en el domicilio del ex vicepresidente Vicente Solano Lima, se reunieron la mayoría de los representantes oficiales de los partidos políticos.
Estuvieron Miguel Unamuno, Benito Llambí y Vicente Saadi por el peronismo; Enrique de Vedia y Nestor Vicente por la democracia cristiana;
Simón Lázara por los socialistas unificados y Fernando Nadra por el comunismo.
Al conocer el comunicado justicialista todos coincidieron en no concurrir, excepto Nadra. Esta decisión originó un generalizado repudio, sobre todo de los democristianos.
Sin embargo, veinticuatro horas después, Solano Lima y Antonio Allende compartían el brindis con Videla.
Allende fue separado al día siguiente de su partido por inconducta.
El comunismo concurrió tal como lo había anunciado Nadra.
El país en tanto, aun con la euforia del triunfo del mundial, recibía diariamente las noticias de muerte y desapariciones.
Una revista de actualidad recogió algunas frases de los asistentes: -En boca cerrada no entran moscas. (Antonio Tróccoli).
-Esta es una prueba mas que en el país se puede convivir y se puede disentir (José Antonio Allende).
-Gracias por permitirme estar aquí (Juan Carlos Comínguez, comunista, a Videla).
Según la misma publicación, en el bar aledańo a la Confitería El Molino – lugar donde se realizó la cena – se escucho decir: -Menos mal que Osella Muńoz, Rachini y Rubeo mitigaron las ausencias del peronismo.
Ańos después, Luis Rubeo justificó su asistencia destacando que concurrió como -ex legislador y que se había retirado antes – con otros compańeros – al advertir la presencia de Videla.
La crónica seńala que los últimos en retirarse fueron los que integraban el numeroso grupo de radicales.
Sobre Callao y Rivadavia caía una lluvia triste.
Las luces del Congreso de la Nación estaban apagadas.
Fuente: Medios gráficos de la época.
Otros datos:
Autoridades que acompańaron al gobierno de facto en gobiernos municipales.
Intendentes UCR en el país: 310
Intendentes Justicialistas en el país: 169
Intendentes Demo. Progresistas en el país: 109
Intendentes del MID en el país: 94
Intendentes de Fuerza Federalista Popular en el país: 78
Intendentes Neo peronistas en el país: 23
Intendentes Demócratas Cristianos en el país: 16
Intendentes Partido Intransigente en el país: 4
(Cifras publicadas por el Diario La Nación el 25 de marzo de 1979)
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Gentileza de Boletín Bambú bambuprensa@yahoo.com.mx
EL GOLPE
Por Eduardo Rosa
El golpe solucionaría todo aquello que molestaba a los buenos burgueses bienpensantes. Yo era -y soy- un burgués, por el solo hecho de pertenecer a la media clase media. Pero yo no era -ni soy- bienpensante.
Tal vez solo soy muy modestamente -pensante, y no siempre acertadamente. Pero por el solo hecho de pensar una vez por mes pienso que pienso (valga la redundancia), al menos doce veces más seguido que lo que lo hacen las doradas clases medias. Porque pensar no es hacer cálculos para ver si se puede cambiar el auto ni elegir un lugar bueno y barato para las vacaciones.
Hay quienes creen que pensar es la sabiduría relativa de aplicar pre-conceptos y clasificar en su correcta y aprobada escala de valores a todo y a todos. Y la escala de valores es el promedio de lo que piensa -la gente – Y -la gente es por supuesto la gente con la que nos rodeamos, sea que fuésemos rugbiers de la zona norte o psicobolches de la calle Corrientes.
SOY LEYENDA
Hubo en los ańos 50 en la Argentina una gran revista de lo que luego se llamó ciencia ficción que se llamaba Mas Allá. Allí leí un cuento titulado Soy Leyenda.
Relataba una epidemia de vampirismo. Ustedes saben: Un vampiro muerde a un no vampiro y este se convierte en ídem mordiendo a otros y la cosa crece.
Pues bien, el relator era un único sobreviviente a la epidemia. Tenía ristras de ajo en las ventanas, crucifijos, espejos, balas de plata y todo el equipo aconsejable en estos casos. Los vampiros aullaban toda la noche buscando
como entrar, pero la defensa era sólida.
Al salir el sol, el protagonista, provisto de su correspondiente estaca salía a buscar a los yacentes vampiros para matarlos según la tradición ordena.
Un mediodía de sol vio llegar a su casa una muchacha. ĄAlguien más! ĄNo estaba solo! Conversando por fin con un igual la joven le confesó: – Yo también soy vampiro.
- żPero, como? żY el sol?
- Ya encontramos una vacuna contra ello, pero no se asuste, estoy de su lado. Yo lo he defendido en mi cátedra porque hay muchos que lo quieren condenar. ĄUsted es una Leyenda!
Eso me pasaba a mí en el ańo 76. Toda, pero TODA la clase media bienpensante a la que pertenezco apoyaba al Golpe.
Lo que antes era deseable se había convertido en horrible y viceversa.
Y yo, que nunca fui ni soy bienpensante me había convertido en una leyenda.
żNunca analizaron lo que significaba el -Por algo será?
La simplificación era así: No sé que hizo o pensó ese hombre mujer adolescente o nińo del que me hablan. No sé ni lo quiero saber porque me incomoda pensar. Por eso dejo que piensen los que tienen la responsabilidad del hacerlo. Yo los dejo hacer y confío en ellos. Ese del que me hablás no debe ser trigo limpio, porque esta gente es buena y justa -y yo no la analizo porque no quiero pensar- y no secuestra tortura y mata a quien no se lo merezca.
ĄQue descansada es la vida del que no piensa!
ER/
N&P: El Correo-e del autor es Eduardo Rosa
Gentileza de INFOR-MET rmermet@yahoo.com.ar
OLVIDARSE TAMBIEN ES TENER MEMORIA
Por Mario César Elgue
Se cumplieron 30 ańos de aquel golpe cívico-militar del 76 que superó a los precedentes por la ferocidad con la cual violó los derechos humanos y por un programa económico como el de Martínez de Hoz, que asestó un mazazo fenomenal al empresariado nacional y al nivel de vida de los sectores populares.
Leí el viernes 17 en Clarín que el Presidente Kirchner volvió a recordar a sus amigos Gladis y Carlitos Labolita, de Las Flores, aunque en esta oportunidad pareció confundir a Carlitos con Carlos, su padre, que soportó estoicamente una larga detención por ser un docente de CTERA, continuada con una -libertad vigilada, no menos perversa.
Eduardo Galeano, en Pagina 12 del mismo viernes 17, escribió algo que viene al caso: -La realidad es real porque nos invita a cambiarla y no porque nos obliga a aceptarla. Ella abre espacios de libertad y no necesariamente nos encierra en las jaulas de la fatalidad. żEs para pensarlo no?.
También lo es el párrafo en el cual enfatiza que el mundo está sufriendo un alarmante desprestigio de la dignidad. Creo que nuestra generación aspiraba y aspira a ser digna, quería y quiere cambiar esta realidad injusta. Con aciertos y con errores, cada uno lo intentaba y lo intenta por las vías que le parecen más adecuadas.
Cómo en un -pueblo chico somos pocos y nos conocemos, conocí bastante a Carlitos, al Gringo Gradaschi y al resto de los asesinados por la barbarie militarista. Todos conocemos, además, a los secuestrados y torturados que, felizmente, lograron sobrevivir, entre ellos a la querida Nieves Alonso, que fue docente de todos nosotros.
Con Carlitos, con Tito Bardini, con el Tojo Romera, con Cieza, de Bolívar, y tantos otros, nos juntábamos habitualmente para distinto tipo de actividades, todas ellas realizadas con mucha alegría: desde las más -reflexivas hasta las musicales y culinarias, a las que se sumaba Horo Ansata.
Recuerdo -como si fuera hoy- que en 1969, durante la anterior dictadura, armamos un recital en el recién inaugurado Horus, en el cual Carlitos y Tito oficiaron de -administradores y mi parte fue cantar algunas canciones propias, basadas en poemas de Tejada Gómez y Marita Minellono, acompańado por Carlos en contrabajo, José Canú en bongó y el grupo vocal Manaco 6, que integraban, entre otros, nuestro gran amigo Manuel Montenegro y mi hermano Leandro.
El recital anduvo muy bien. Carlitos había acordado con la gente del boliche que la recaudación por entradas era para nosotros, así que, con esos recursos, nos fuimos un mes en carpa a Villa Gessel, con él y con Tito
Bardini.
Después, cada uno eligió su camino. Pasó algún tiempo y, entre diciembre de 1975 y febrero de 1976, en un diario de Las Flores, Carlitos con el seudónimo de Julián Barrientos (que era el nombre del paisano del poema El Paso de los Libres, de Arturo Jauretche) y, el que esto escribe, con el de Américo Latino, debatimos con dureza con relación al gobierno constitucional de entonces, amenazado por ese golpe que había sido tan anunciado.
De esa polémica -en la cual ninguno de los dos sabía quien era el otro- rescato hoy nuestra coincidencia en que era falsa la opción entre un peronismo desvirtuado y el golpe de Estado y que se debía defender la continuidad institucional.
Como lo decía Carlitos, esos escritos estaban impulsados por -una sincera pasión nacional, a partir de la cual también él tomaba distancia de ese -mesianismo desesperado de los que, al ver cerrado su ascenso social como clase, han recurrido a la truculenta fantasía de sustituir a balazos la intransferible voluntad política de nuestro pueblo (Progreso, Nro. 2033, domingo 28 de diciembre de 1975).
Hoy todos sabemos que nuestra Ciudad tuvo sus mártires, Carlitos entre ellos. Estuvieron los que resistieron, haciendo lo que pudieron para oponerse a la dictadura; quienes se paralizaron por el temor; quienes apoyaron -por acción o por omisión- y hasta recibieron el golpe con alivio (tal vez por candidez o por desconocimiento) y quienes fueron funcionarios o cómplices activos de aquellos militares que deshonraron la tradición sanmartiniana. Sé que –entre vecinos- referirse a estos últimos puede ser hoy -políticamente incorrecto e incómodo. No es el revanchismo el que me motiva sino él seguir mirando hacia adelante.
En esta construcción democrática, que es responsabilidad de todos, no está de más -separar la paja del trigo. La experiencia dicta que hay muy pocos olvidos ingenuos. Bien lo decía el viejo Fierro: -olvidarse también es tener memoria.
Mario César Elgue, 23 de marzo
de 2006, Las Flores, Pcia. de Bs. As.
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EL ACTO DE LA CGT
Por Nestor Gorojovsky
Acabo de venir del acto con que la Secretaría de Derechos Humanos de
la CGT, dignamente conducida por Julio Piumato, conmemoró el 24 de
marzo.
Hubo varios invitados y presencias importantes, algunos de lujo. Entre otros, había diputados nacionales, el -compańero Héctor Recalde (como dijo el presentador) incluido, el ministro de Trabajo, el embajador de la República Bolivariana de Venezuela, y don Enrique Oliva (quien llevó una corta y definitoria declaración de apoyo de la CGT a Bolivia tras los atentados terroristas de La Paz). Saúl Ubaldini, representante de la combatividad obrera bajo el Proceso, recibió un cálido homenaje del público.
El acto fue de los mejores que recuerdo en el salón Felipe Vallese.
Los tres puntos que a mi entender fueron más importantes (además del muy buen documental preparado por la Sec. DDHH, que presentaba las raíces Libertadoras del golpe del 76 y sus secuelas sobre el conjunto de la sociedad, además de reivindicar a los trabajadores víctimas de la dictadura militar-oligárquico-imperialista) estuvieron dados por:
1) el extraordinario discurso de Juan Carlos Schmidt, de Dragado y Balizamiento, que terminó con una invocación a que -nunca más tengamos que ponerle a un salón de los trabajadores el nombre de un compańero asesinado, como lo fue el primer desaparecido de la historia argentina, Felipe Vallese.
2) Habló luego Carlos Kunkel, quien refiriéndose a las condiciones que hicieron posible el golpe del 76 hizo un llamamiento a no entrar en provocaciones que pudieran volver a dividir al campo nacional, y luego, en un gesto ejemplarizador de coraje político, se hizo cargo en tanto viejo militante de la Juventud Peronista del criminal asesinato de J.I. Rucci, aún cuando, explicó (todos lo sabíamos) el asunto había sido tramitado en secreto por unos pocos y ni siquiera la base de Montoneros tenía idea de quién lo había matado. Fue muy aplaudido por una audiencia que entendió perfectamente el sentido de esa declaración.
Finalmente, cerró Hugo Moyano, planteando que el golpe y el terror habían buscado tres cosas: (a) transformar a la Argentina en un país sin industrias, (b) liquidar a la clase trabajadora y (c) enajenar el patrimonio común de los argentinos. Afirmó que si bien el Proceso no cumplió todo el programa, -a la dictadura militar la siguió la dictadura financiera contra la cual se alzaron él y J.J. Palacios, en una serie de movilizaciones que culminaron con el 19 y 20 de diciembre de 2001.
Tras esta tajante clarificación sobre el _único significado posible del menemismo_, planteó que en este momento el gobierno de Kirchner estaba permitiendo recuperarnos en todos los planos, y que la CGT, así como no iba a cejar en el empeńo por terminar con los dos primeros legados, tampoco dejaría de luchar hasta que todo el patrimonio de los argentinos vuelva a manos de los argentinos.
Es decir: planteó un programa de renacionalización de todas las empresas enajenadas, tal como recientemente se había hecho con el agua corriente del área metropolitana.
Como bien dice Mario Elgue, (Y Jose Hernandez en el Martin Fierro) -olvidar también es tener memoria. Moyano no olvidó el aporte invalorable del menemismo al cumplimiento final del programa de Videla y Martínez de Hoz. Y convocó a luchar contra ese legado, tan perverso como los miles de muertos y desaparecidos.
NG/
N&P: El Correo-e del autor es Néstor Miguel Gorojovsky nestorgoro@fibertel.com.ar
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UNA LARGA HISTORIA DE AUSENCIAS
Por Jorge Rachid *
Sin dudas la conmemoración y el recogimiento a 30 ańos de un hecho trágico que marcó la derrota de un proyecto de Nación estructurado en el modelo social solidario ,iniciado en 1946 , es auspicioso como memoria colectiva de un pueblo.
Los miles de muertos, ausencias aún hoy sentidas no sólo desde el dolor sino desde el vacío provocado por el triunfo cultural neoliberal nos conducen a jalonar la memoria con las largas ausencias padecidas por el pueblo argentino, marginado y expoliado desde 1955 a la fecha.
Las ausencias de los centenares de muertos en las jornadas del 55, el rostro de Felipe Vallese, la dignidad de la muerte frente al pelotón de fusilamiento del General Valle y el resto de los patriotas del 56, Mussi, Retamal y Mendez, Bello, los caídos en el Cordobazo, el Rosariazo, y en tantas épicas batallas del pueblo por hacerse visible frente a un poder que lo proscribía en su identidad mas profunda. Mascetti, los mártires de Trelew, todos ellos, cada uno en su contexto histórico desde su identidad y su pertenencia entregando la vida por el pueblo proscripto, por el regreso del líder, por las reivindicaciones sociales reprimidas por el Plan Conintes primero y luego por el neoliberalismo inaugurado por Krieger Vasena.
Así el ańo 76 marca el punto más alto de la ofensiva contra el pueblo por parte de los dueńos del poder que con la lógica de la Doctrina de Seguridad Nacional planificaron el genocidio para asegurar la inscripción de los nuevos paradigmas en la Argentina, que desde la globalización a la modernidad pretendieron y cambiaron la ecuación social y cultural nuestro país, hechos que desgraciadamente la democracia limitada recuperada en el 83, condicionada por el Consenso de Washington no sólo no modificó sino que afianzó con la mas importante ingeniería social del fin del siglo, ejecutada en la década del 90, desplazando a 15 millones de argentinos fuera del sistema en un verdadero genocidio social.
Así los trabajadores peronistas y no peronistas desaparecidos en la dictadura, con comisiones internas diezmadas por la represión, marcadas por las patronales, personas desaparecidas en la historia, arrojadas no sólo desde los aviones sino desde la memoria del pueblo, con madres valerosas, algunas que heredaron de sus hijos peronistas un legado que no asumieron en los ańos de dicha y felicidad del pueblo argentino y se lanzaron contra un régimen asesino con valentía y determinación marcando un hito en el mundo, del cual los argentinos debemos estar orgullosos, las madres y abuelas del dolor.
La historia de la segunda mitad del siglo XX está escrita. Hubo un pueblo proscripto, que tuvo triunfos parciales como recuperar la democracia después de 18 ańos de proscripciones y traer de regreso a su líder.
Sólo la fuerza militar, la eliminación física, la marginación social y la proscripción política en conjunto podían intentar hacer desaparecer la historia. Lo hicieron pero no lo consiguieron, tanto que muchos que hoy conmemoran fueron actores principales desde ámbitos no militares en el necesario apoyo conciente o inconsciente al golpe.
Desde quienes plantearon que se debía apoyar a los generales mas -democráticos tipo Videla frente a déspotas como Massera, desde partidos políticos que aún hoy no han realizado autocrítica, desde quienes apoyaron la Triple A con una lógica internista de un peronismo ultramontano hasta quienes desde estructuras tradicionales prestaron miles de intendentes en el país a la dictadura militar.
Algunos que hasta hoy siguen planteando la teoría de los dos demonios como si el terrorismo de Estado fuese comparable a cualquier otra circunstancia de lucha. Tampoco olvidamos a quienes alegremente en plena democracia conquistada en el 74 pasaron a la clandestinidad dejando a la intemperie de la represión a miles de militantes de base, pasto de la represión del 76.
El debate está abierto y es bueno que así suceda y que el Gobierno lo estimule, que los ámbitos de discusión se abran para evitar la frivolización de la muerte y la falta de identidad política de los desaparecidos, ya que la ausencia sólo se puede paliar en su dolor, corporizando los hombres y mujeres que dieron su vida por la Patria y por el Pueblo.
ˇ El Dr. Jorge Rachid es medico, y miembro del Ibape
N&P: El Correo-e del autor es Jorge Rachid jorgerachid2003@yahoo.com.ar< /p>
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Gentleza de Juan María Escobar
NUNCA MAS EL TERRORISMO DE ESTADO
Por Nestor Kirchner
Palabras del presidente en el acto de conmemoración
del día nacional de la memoria por la verdad y la justicia,
celebrado en el colegio militar de la nación
Seńor Vicepresidente de la Nación; seńores integrantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; autoridades provinciales y municipales; seńores miembros del Cuerpo Diplomático; representantes gremiales; representantes de las organizaciones de Derechos Humanos, especial Madres, Abuelas de Plaza de Mayo; personal militar de las Fuerzas Armadas; autoridades de las mismas; seńoras y seńores:
El 24 de marzo de 1976 y hasta el 10 de diciembre de 1983, se instaló en nuestra Patria un gobierno de facto a cargo de las Fuerzas Armadas que se atribuyó la suma del poder público, se arrogó facultades extraordinarias y en el ejercicio de esos poderes ilegales e ilegítimos aplicó un terrorismo de Estado que se manifestó en la práctica sistemática de graves violaciones a los derechos humanos.
En el juicio a las Juntas la causa 13.984 caratulada Jorge Rafael Videla y otros quedó suficientemente probado que a partir de ese día se instrumentó un plan sistemático de imposición del terror y la eliminación física de miles de ciudadanos sometidos a secuestros, torturas, detenciones clandestinas y toda clase de vejámenes. En este propio Colegio Militar fueron secuestrados cadetes que luchaban por la vida y por la democracia.
Por eso nunca más el terrorismo de Estado, hasta acá llegó.
Hace pocos días el Honorable Congreso de la Nación dispuso por ley que esta fecha, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, figure entre los feriados nacionales inamovibles.
Debe ser ésta, entonces, una jornada de duelo y homenaje a las víctimas y también para la reflexión crítica sobre la gran tragedia argentina que se abrió un día como hoy de 1976 con el golpe militar que fue el camino y el instrumento del terrorismo de Estado, la más cruenta de las experiencias antidemocráticas que nuestra Patria haya padecido.
Venimos a hablar en este día a los jefes de las Fuerzas, a los generales, almirantes y brigadieres, a los oficiales superiores, a los oficiales jefes, a los jóvenes oficiales, a los suboficiales, a los soldados voluntarios, al personal retirado y a los civiles que trabajan en instituciones castrenses, le hablamos a las mujeres y a los hombres de la institución militar, pero también hablamos para toda la sociedad, porque aquel golpe no se redujo a un fenómeno protagonizado por las Fuerzas Armadas.
Los golpes de Estado padecidos por los argentinos han tenido en el siglo XX una larga, luctuosa y difícil historia y nunca constituyeron sólo episodios protagonizados por militares.
Sectores de la sociedad, de la prensa, de la iglesia, de la clase política argentina, ciertos sectores de la ciudadanía tuvieron también su parte cada vez que se subvertía el orden constitucional. Lo digo porque no todos han reconocido todavía su responsabilidad en los hechos. (APLAUSOS)
Cuando alguien abría la puerta de los cuarteles para ir hacia el poder y en contra de las instituciones de la democracia, previamente habían concurrido otros a golpearlas; poderosos intereses económicos cuya representación ha sido y es patéticamente minoritaria trabajaron incansablemente para deteriorar las instituciones democráticas y facilitar el atropello final a la Constitución.
Han contado también con el aporte de otros factores culturales, el aporte de distintas concepciones del mundo de diversas ideologías, de los medios de comunicación y de muchas instituciones que nunca toleraron el principio rector de la soberanía popular; había algunos que hasta decían que el general Videla era un general democrático y que era la transición que necesitábamos. (APLAUSOS)
Esa soberanía popular que es base irrenunciable de la institucionalidad republicana democrática.
Ese conglomerado económico cultural, social y político trató y lo logró por mucho tiempo de convertir a las Fuerzas Armadas en el brazo instrumental y protagónico de ese proyecto que afectó tanto a la estructura de la sociedad.
A partir del 24 de marzo de 1976, se aplicó un plan coordinado y sistemático de exterminio y represión generalizados, con un costo humano minuciosamente calculado, que sometió a miles de personas al secuestro, a la tortura y a la muerte y los convirtió en -ausentes para siempre, como cínicamente proclamó el mayor responsable de los crímenes.
Otros miles poblaron las cárceles sin causa o con procesos ilegales y muchos miles más encontraron en el exilio la única forma de sobrevivir. Cientos de nińos fueron arrancados de los brazos de sus madres en cautiverio al nacer y privados de su identidad y de su familia.
No se trataba de excesos ni de actos individuales. Fue un plan criminal, una acción institucional diseńada con anterioridad al 24 de marzo y ejecutada desde el Estado mismo bajo los principios de la doctrina de la Seguridad Nacional.
La mayoría de las víctimas pertenecían a una generación de jóvenes, hijos de muchos de ustedes, hermanos nuestros, con un enorme compromiso con la Patria y el pueblo, con la independencia nacional y la justicia social, que luchaban con esperanza y hasta la entrega de sus vidas por esos ideales.
Pero más allá de estos miles y miles de víctimas puntuales, fue la sociedad la principal destinataria del mensaje del terror generalizado.
El poder dictatorial pretendía así que el pueblo todo se rindiera a su arbitrariedad y su omnipotencia.
Se buscaba una sociedad fraccionada, inmóvil, obediente, por eso trataron de quebrarla y vaciarla de todo aquello que lo inquietaba, anulando su vitalidad y su dinámica y por eso prohibieron desde la política hasta el arte.
Sólo así podían imponer un proyecto político y económico que reemplazara al proceso de industrialización sustitutivo de importaciones por un nuevo modelo de valorización financiera y ajuste estructural con disminución del rol del Estado, endeudamiento externo con fuga de capitales y, sobre todo, con un disciplinamiento social que permitiera establecer un orden que el sistema democrático no les garantizaba.
Para el logro de estos objetivos querían terminar para siempre con lo distinto, con lo plural, con lo que era disfuncional a esas metas.
Ese modelo económico y social que tuvo un cerebro, que tuvo un nombre y que los
argentinos nunca deberemos borrar de nuestra memoria y que espero que también la memoria, justicia y verdad llegue, se llama José Alfredo Martínez de Hoz. (APLAUSOS)
Lamentablemente, este modelo económico y social no terminó con la dictadura; se derramó hasta fines de los ańos 90, generando la situación social más aguda que recuerde la historia argentina. (APLAUSOS)
Víctima de ese modelo fue el pueblo, que sufrió empobrecimiento y exclusión, de las que todavía hoy afrontamos las terribles consecuencias.
Lamentablemente, los verdaderos dueńos de ese modelo no han sufrido castigo alguno.
En los momentos terribles de la noche dictatorial, fueron mujeres y hombres, pero sobre todo mujeres, mujeres, las que se organizaron para enfrentar a la barbarie, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. (APLAUSOS)
Esta casa y esta institución del pueblo las recibe con los brazos y el corazón abiertos, reconociéndoles su tremendo valor.
Ese puńado de mujeres sin más poder que su dolor, su amor y su coraje, enseńaron el camino de la lucha para reconstituir un orden democrático y por conseguir una cuota de justicia y de verdad.
Ellas fueron un maravilloso ejemplo de la resistencia frente a la barbarie que trató de suplir la lamentable defección de muchos otros.
Todos hemos aprendido de aquel error. Ese proyecto criminal ha sido derrotado en la conciencia política argentina.
Nuestra sociedad, en la que casi la totalidad de los sectores políticos, sociales, culturales y económicos rechaza ese pasado, lo juzga críticamente y es por su lucha que los impedimentos jurídicos para el juzgamientos de crímenes contra la humanidad, están derogados y la Justicia desarrolla su tarea con total y absoluta independencia.
La dictadura militar fue una gran tragedia para el país; su ejecución, repito, no fue solamente una responsabilidad castrense; también los sectores dominantes de la vida económica y cultural contribuyeron a construir esa Argentina sometida a una estrecha, mezquina y explotadora concepción del mundo.
La gravedad de lo ocurrido, su saldo luctuoso y desgarrador, las monstruosas y aberrantes conductas en que incurrieron las Fuerzas Armadas, las consecuencias de la concentración económica, el desempleo, el aumento de la pobreza, la destrucción de la economía local y la exclusión que se derivaron del modelo implementado, hacen imperativa la reflexión sobre ese período.
El pueblo que no piensa su pasado y que no lo elabora, corre el grave riesgo de repetirlo; pero más importante aún que recordar, es entender, aunque para entender es indispensable también recordar. Ese proceso de recordar, esa reconstrucción de la memoria, es un valioso mecanismo de resistencia.
Obviamente, es también un ámbito de conflicto entre quienes mantienen el recuerdo de los crímenes de Estado y quienes quizás, algunos todavía con buena intención pero otros buscando su propia impunidad, proponen dar por cancelado ese período y pasar a otra etapa argumentando que la clausura de la memoria, facilita la reconciliación.
Muy por el contrario, creemos que la memoria no es sólo una fuente de la historia, sino que es fundamentalmente un indispensable impulso moral y, además, es un deber y una necesidad ética y política de la sociedad.
Afortunadamente, hoy tenemos una amplia y diversa producción cultural que, con formato de ensayo, libro, testimonio, obras de ficción, teatro y cine argumental y documental, expone y discute nuestro pasado inmediato.
Esas elaboraciones, esas discusiones son muy fecundas porque son plurales. Cuando buscan la verdad y como lógica consecuencia la obtención de justicia, cuando no persiguen el odio ni la revancha, pueden aportar el conocimiento del pasado.
En ellas la Argentina vive y transfiere su dinámica y su voluntad de persistencia y transformación a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.
Como Presidente de la República no pretendo construir una verdad definitiva, que es patrimonio de todas las generaciones. Sólo aporto, como lo he dicho muchas veces, mi verdad relativa.
Pero sí, debo trabajar duramente para contribuir a asegurar principios básicos de la convivencia.
A los argentinos se nos ha hecho carne, después de mucho dolor, la necesidad del respeto a la vida y a la dignidad de la persona humana y de la vigencia efectiva de los derechos humanos que están constitucionalmente consagrados.
Nuestro íntimo convencimiento es que no puede haber convivencia en paz y reconciliación mientras queden resquicios de impunidad. Siempre hemos pensado que sólo con verdad y con justicia, conformaremos una sociedad que se desarrolle en paz.
Nunca hemos creído que eludiendo el veredicto y forzando el olvido, calmaremos la sed de justicia que exhibe el alma misma de nuestra comunidad. Sólo castigando a los culpables se liberará de culpa a los inocentes. (APLAUSOS)
Me han escuchado reclamar públicamente en otros tiempos, que no había punto final sin verdad; han oído también de mi boca, allí cuando otros lo apańaban, que no era posible invocar a modo de disculpa legal el cumplimiento de órdenes manifiestamente ilegales.
Igual que en esos casos siempre hemos cuestionado que la facultad de indultar haya servido para condonar o aliviar las condenas judiciales impuestas o para impedir el
juzgamiento de los responsables del mayor genocidio que nuestra historia recuerda.
Lo dijimos cuando se dictaron en la Plaza, lo reiteramos hoy: ni el punto final ni la obediencia debida ni los indultos fueron los caminos adecuados para alcanzar la verdad e imponer la justicia. Sólo han sido enormes heridas y frustraciones cuidadosamente envueltas en las formas pero carentes de contenido ético.
En todos los casos, lejos de calmar la vocación ciudadana de justicia, se incrementó día a día, mes a mes, ańo a ańo el reclamo de las víctimas, de sus deudos y de la sociedad argentina.
Sigo anhelando que la verdad y la justicia predominen, pero aspiro lograrlo respetando el marco institucional que la República impone.
Hemos acompańado la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida (APLAUSOS) en la certeza de que ése era el camino constitucionalmente adecuado para desandar el sendero de la impunidad al que nos condujeron y al que nos quisieron dejar atrapados.
En pos de la verdad y la justicia, tal vez sea la hora de desarticular la red de impunidad tejida a través de aquellos indultos.
Algunos tribunales han declarado ya en casos concretos su inconstitucionalidad, pero esta vez, también respetando el marco institucional que la República impone, debe seguir siendo la Justicia quien deba dejar con claridad la inconstitucionalidad de dichas normas que, a mi juicio, chocan frontalmente con la ética republicana que recomienda que ante el crimen busquemos la verdad y anhelemos la justicia. (APLAUSOS)
No es posible reestablecer la calidad institucional y la marcha hacia la verdad buscando el atajo de lo inconstitucional.
Nadie puede pedir que un decreto derogue a otro a través del cual se indultó. Aquellos indultos trasgredieron, a mi juicio y a mi verdad relativa, la ley fundamental de la Patria.
Espero, como se reclama permanentemente, que prontamente la Justicia determine la validez de esa constitucionalidad o lo que yo pienso a mi juicio, la inconstitucionalidad de los mismos. (APLAUSOS)
Nos quieren y me quieren, sectores de la extrema derecha y algunos otros, hacer caer en una trampa, que no podemos dejar que nos lleven a ella por las democracias, sus instituciones, la verdad y la justicia.
Quiero que mi decisión de seguir buscando la verdad y la justicia siga siendo tan firme como mi respeto a las normas constitucionales y a las instituciones de la República en la que la certeza de que todo está indisolublemente unido.
Queremos poner fin a los códigos del silencio que subordinan todo el ocultamiento de la verdad. Descorriendo este velo sabemos que contribuimos a evitar que los verdugos se mezclen con los inocentes y se oculten detrás de las instituciones.
Con verdad, con memoria y con justicia, con castigo a los culpables, poniendo las cosas en su justo lugar, echaremos las simientes para construir un país más justo.
Debo hoy también decir acá que en este edificio y todo establecimiento militar debe ser para siempre solamente la casa del general San Martín y sus hermanos en la lucha por la independencia: el general Belgrano y el Almirante Brown. (APLAUSOS)
Debe ser la casa de San Martín, el gran libertador, que combatió en San Lorenzo, cruzó Los Andes, luchó, libertó Chile y Perú y se abrazó en el combate independiente con grandes americanos como O’Higgins y el gran Simón Bolívar.
Debe ser la casa de aquel San Martín que nunca desenvainó su espada en el campo siniestro de las guerras civiles.
Debe ser la casa del ciudadano general Manuel Belgrano, el hombre que marchó a su destino del general improvisado y nos legó la bandera que nos unifica distintivamente como nación.
Debe ser también la casa de Guillermo Brown, ayer y hoy nuestro primer almirante, el inmigrante que fundó nuestra flota y combatió con denuedo y sencillez. (APLAUSOS)
Y debe ser la casa y la Argentina de los principios de ese ilustre ciudadano y gran político y pensador argentino que se llamó Mariano Moreno. (APLAUSOS)
La soberbia, el militarismo y la distancia con el pueblo, nunca estuvieron
en las convicciones de las conductas de estos grandes hombres.
Hemos aprendido nosotros y hoy aprenden nuestros hijos y nuestros nietos en las escuelas de la Nación, el recorrido de sus vidas y sus proyectos ejemplares.
En sus ejemplos y en el de tantos otros próceres y ciudadanos anónimos deben inspirarse los militares argentinos y todos los ciudadanos de la Patria.
Queremos sentirnos orgullosos de que todos los uniformes de los soldados de la Patria sean respetados en su prestigio y vistos con alegría y no con temor, como ese temor que tuvimos hace treinta ańos, queridos hermanos de las Fuerzas Armadas, que veíamos un uniforme y creíamos que se nos terminaba la vida.
No sólo aquellos que éramos militantes de mucho tiempo, militantes de nuestras convicciones, sino con el tiempo una ciudadanía asustada y aterrorizada.
Yo sé que todos los cuadros de hoy tienen una gran tarea cívica, una gran tarea junto a los ciudadanos de la Patria a construir -no la adhesión a algún partido político o a alguna fuerza determinada-.
Acá, desde el Colegio Militar de la Nación, quiero llamar a la conducción de ciudadanía, queremos sentirnos ciudadanos y para sentirnos ciudadanos, respeto a los derechos humanos, justicia, equidad, inclusión social e igualdad de oportunidades para todos los argentinos, con certeza indiscutible para que todos los sables sanmartinianos protejan al ciudadano y que el juramento constitucional siempre sea honrado. (APLAUSOS)
Miremos el pasado en nuestras guerras civiles y sin que la mía pretenda ser una interpretación única de la historia, quiero que reflexionemos sobre el enorme espacio de espanto que crímenes sin sentido abrieron en nuestra historia.
La inmolación de Manuel Dorrego en el siglo XIX y de Juan José Valle en el siglo XX, constituyen las marcas iniciáticas de una tragedia que nos ha azotado hasta el presente.
Creo interpretar a mis compatriotas al estimar con optimismo el futuro, con esa convicción que proclamamos: nunca más al golpe y al terrorismo de Estado, por siempre respeto a la Constitución Nacional, verdad, memoria, justicia y, obviamente, ni odios ni venganzas.
Solos aquellos que no tienen la verdad, solos aquellos que no creen en la democracia; solo la actitud de aquellos que desprecian la diversidad, la pluralidad y el consenso y el derecho a pensar distintos, pueden aspirar a tener esas nostalgias que duelen y espantan.
Queridos jefes de nuestras Fuerzas Armadas, queridos hermanos: cuando escucho a algunos defender los aberrantes e innobles crímenes y acciones del ‘76 y levantar el golpe del ‘76, yo creo que no hay pasión humana que puede llevar a defender tanto terror.
No hay ideas diferentes que se pueden dar -y que se dan en toda democracia- que puedan hacer creer que se puede construir un país en base al dolor, a la desaparición y a la ausencia, como dijo ese general casi innombrable.
Quiero terminar así: cuando la prensa del mundo le preguntaba -Y los desaparecidos, żquiénes son?. Y dio una definición de desaparecidos que a cada uno en el lugar que estábamos nos espantó: -No están, no existen, no hay desaparecidos.
Seńor Videla, porque no merece que lo llame general, hay treinta mil argentinos que fueron desaparecidos de distintas ideas y hay cuarenta millones de argentinos que fuimos agredidos y ofendidos por su pensamiento fundamentalista y mesiánico. Espero que la justicia proceda y a fondo.
Yo estoy seguro que esa verdad y esa justicia debe ser acelerada y encontrada y este 24 de marzo y todos los 24 de marzo deben servir en el marco de la construcción de la verdadera memoria.
Es una fecha que debe ser fuertemente consolidada y no tratar de adueńarse nadie de ella, basados a veces en especulaciones políticas de corto lucro.
Porque queridos hermanos y hermanas, la verdadera vanguardia de la lucha
contra la dictadura fueron las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo.
Muchísimas gracias. (APLAUSOS)
NK/
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DE LA TRIPLE A AL BIODIESEL
LA DERROTA ANTES Y DESPUES DEL 24 DE MARZO DE 1976
Por Jorge Eduardo Rulli
Hoy es el día después de hace treinta ańos atrás, cuando los militares dieron el golpe y derrocaron al gobierno de Isabel. En la madrugada del día de ayer, hace treinta ańos, miles y miles de oficiales de las FFAA fueron convocados a sus cuarteles en ropas de civil para transformar en un plan industrial de genocidio los crímenes que venían implementando en los últimos meses del Gobierno constitucional.
Muy pocos oficiales dejaron de cumplir aquellas órdenes, hubo sí, quienes se presentaron con sus uniformes militares y fueron duramente sancionados.
El resto se sumó con pasión a la matanza, los patios de las guarniciones se llenaron gradualmente de detenidos tal como en la Batalla de Argel, que ellos y nosotros habíamos visto y estudiado tantas veces….
Los centros de detención comenzaron a operar como una máquina bien aceitada y el terror cubrió poco a poco el país todo hasta los confines…
Hoy debemos y podemos recordar qué hicimos en aquellos días.
Yo recuerdo haber estado ese día en Buenos Aires, aunque estaba trasladando mi familia a Salta donde pensaba con ingenuidad que podía pasar inadvertido, frente a lo que se preveía, aún me quedaban cosas más que importantes por terminar aquí.
Las noticias del golpe militar fueron tan anticipadas que habíamos tenido tiempo de prepararnos, no obstante, como suele ocurrir siempre en esos momentos críticos, uno descubre que en el momento de la verdad, todo está como a medio cumplimentarse, que hay todavía muchas cosas por hacer, tareas pendientes, olvidos que reparar…
Con un grupo de compańeros de hierro habíamos peleado nuestra identidad peronista a lo largo de los últimos ańos con denuedo y a todo riesgo, riesgos que en esa época no eran escasos, le pusimos el hombro al Gobierno popular, denunciamos las provocaciones y los atentados que provenían desde la izquierda y desde la derecha, trabajamos noche y día para levantar el Estado y generar nuevos empleos.
Enfrentamos como pudimos esa ofensiva constante montonera por hacerse de mayores posiciones de poder y buscamos reemplazar la incapacidad de sus cuadros y su absoluto desinterés en el gobierno de las instituciones del Estado que ocupaban, para proponer, proyectar y pensar otro país a la medida de las circunstancias.
Fueron tiempos breves pero tan intensos, que ahora cuando tratamos de recuperarlos, sentimos como si hubiésemos vivido decenios en aquellas pocas semanas y meses.
Éramos conscientes con pasión y con angustia de que vivíamos el proceso complejo de la Revolución Nacional, que había que preservarlo y tratar de neutralizar las fuerzas centrífugas que lo desgarraban, evitar que el proceso se desmadre, evitar que el proceso se desorbitara, que el proceso entrara en la fase aguda y sin retorno de los desvaríos, de la locura colectiva y de los enfrentamientos fratricidas tal como al fin ocurrió.
Éramos muchos los leales en aquel ańo 74, recuerdo una vez, ya muerto Perón, que nos convocamos como Generación Intermedia en uno de los pisos todavía en construcción del sindicato telefónico de la Capital Federal en la calle Cangallo. Nosotros trajimos del campo San Pedro de la Universidad de Buenos Aires, una vaquillona y los asadores gauchos.
Éramos centenares, estaba con nosotros el legendario Tuly Ferrari, el siempre recordado padre Jorge Galli, el petiso Spina, Horacio Maguib, el poeta Horacio Pilar y muchos, muchísimos más… pero aunque muchos, no fuimos tal vez los suficientes… los suficientes para impedir la encerrona trágica en la que se nos embretaba…
Fueron tantos los empeńosos en lograr ese desmadre, tantos los contumaces en la práctica soberbia de una guerra que en ese momento era claramente funcional a la estrategia del enemigo, tantos los obstinados en arrastrar el proceso a su derrota total en nombre de la excelencia y del socialismo, que todo esfuerzo se hizo inútil.
La nuestra fue una pelea sin horizontes… y a finales de ese ańo 1975, cuando ya era evidente que la triple A parecía concertada con Firmenich, tal como bromeábamos entonces, con ese humor negro tan argentino, tan sin ilusiones, cuando la Triple A parecía concertada para limpiar la cancha de terceros, y asesinados el Pelado Ortega Peńa, el Padre Mugica, Troxler y tantos otros que al igual que nosotros tratábamos de salvar el proceso institucional.
Estando yo mismo perseguido por esos equipos de asesinos, decidimos volver a la clandestinidad y a las prácticas de combate tan solo para salvarnos, para salvarnos y proteger a la mayor cantidad de compańeros posibles antes que se desatase la marea genocida que la ultra izquierda, borracha y convicta de que cuanto peor mejor, buscaba con pasión digna de mejores causas.
Por todo lo anterior quiero expresar que yo no fui derrotado por el Golpe militar del 24 de marzo. Que no sé cuantos podrán identificarse con esta afirmación, pero que seguramente serán muchos. Que en todo caso, nosotros fuimos derrotados antes, mucho antes, cuando perdimos esperanzas de poder rescatar el proceso de la Revolución Nacional y cuando nuestra tristeza irremediable se acentuó con la exaltación y la felicidad que a nuestro alrededor manifestaba tanto tonto inconciente, por el dańo irreparable que estaban realizando…
Ellos cavaron su propia fosa con absoluta ausencia de inteligencia política, llevados por la soberbia y por el resentimiento criminal de sus mandos hacia la persona de Perón…
Los genocidas no tienen perdón, pero los que crearon las condiciones objetivas para que los militares pudieran intentar mostrarse como los salvadores del orden, a mi criterio tampoco deberían tener perdón, y porque además, antes de ser nosotros víctimas de los militares represivos en aquel período de gobierno popular, lo fuimos de los supuestos revolucionarios, organizados como grupo sediento de poder que no permitía disenso alguno y que en nombre del aparato y del militarismo revolucionario no daba tregua en la represión de las ideas y de los debates en el campo popular.
Si, fueron tiempos amargos y trágicos aquellos últimos meses anteriores al golpe militar, luego todo se tornaría peor, mucho peor. Realmente no soy de los que a tantos ańos de la tragedia se emocionan y conforman con el descuelgue de cuadros de los genocidas.
Pienso que la Democracia en los ochenta y después de la guerra de Malvinas, tendría que haber disuelto a las FFAA, FFAA absolutamente innecesarias en una Sociedad sin escenarios posibles de conflicto, o en su defecto se las debería haber descabezado hasta el grado de mayores o de coroneles, que habría que haber puesto civiles a cargo de las escuelas militares, que habría que haber anulado a la Justicia Militar y haber asimilado la institución a las organizaciones propias de la Sociedad Civil.
No se hizo nada de ello por estulticia y por cobardía de la Corporación política pero también porque ha habido complicidades manifiestas con el militarismo y con el paradigma de lo militar y de la organización autoritaria y jerarquizada, por parte de los sectores de la llamada Tendencia Revolucionaria y de sus sucesores. Los hubo desde mayo de 1973, cuando se concretó la asimilación funcional de los máximos mandos militares de la FFAA a la Organización Montoneros y estoy hablando concretamente del General Carcagno, y también estoy refiriéndome al desfile conjunto de la Juventud Peronista de las Regionales con el Ejercito Argentino en aquel mismo ańo 73 y que llamaron Operativo de Reconstrucción Nacional.
Estoy recordando también al intento de fletar aviones desde Espańa en el ańo 1982 con voluntarios de Montoneros durante el conflicto de Malvinas y a las numerosas voces que se alzan en los últimos tiempos desde diversos ángulos afirmando que dados los cambios producidos por el actual gobierno en las instituciones militares, sería conveniente considerar la posibilidad de restablecer el Servicio Militar Obligatorio.
Es un modelo de país en que las tecnologías o las instituciones militares como tantas otras cosas, resultan buenas o malas según quién las maneja.
Así de simple es el pensamiento mágico que supone que el Poder es algo que se toma, que se ocupa, un espacio que, como si fuera la cabina de mando de un navío, dispone de todos los recursos para decidir sobre la vida del resto de la Sociedad….
Imaginar otro mundo posible suele resultar arduo para el común de aquellos militantes y además, aquella generación formada en los manuales de lectura obligatoria de marxismo leninismo de Marta Harnecker, lectura obligatoria durante aquellos ańos dentro de la Organización Montoneros, en verdad no aprendió marxismo, sino que aprendió un modo obtuso y esquemático de pensar el mundo, una manera secuencial de reflexionar, un pensar lineal y sesgado, que sin mayores inconvenientes les permitió a muchos de ellos en los ańos posteriores reciclarse en el mundo empresarial o en las diversas tribus del justicialismo y devenir eficaces operadores y funcionarios de la corporación política o de las corporaciones transnacionales.
Hoy, a treinta ańos de aquellos acontecimientos y luego de tantos ańos de Democracia anoréxica, tal como dice O´Donell, de baja intensidad, se hacen evidentes las enormes dificultades de nuestro país para instalar en el imaginario público temas fundamentales que pertenecían a nuestro patrimonio cultural ciudadano y que hoy nos resultan prácticamente ajenos o imposibles de recuperar.
Me refiero a conquistas y derechos tan propios de la Argentina de aquellos ańos como el del rol del Estado, el reconocimiento del mercado interno, las jubilaciones de reparto, la posibilidad de la participación democrática y en especial el que las reivindicaciones sociales sean capaces de pensar otra dimensión diferente a la de la demanda constante a los funcionarios o al Gobierno, ya sea de vivienda, de comida, de trabajo o de servicios.
Yo creo que hay nudos en la historia de aquellos ańos y situaciones tan aberrantes, que en la medida en que no las abordemos y resolvamos, nos impiden retomar el curso de las memorias, de las tradiciones, que nos impiden continuar con la sucesión normal de acontecimientos que implica una historia nacional.
No hablo tan solo de la represión y el genocidio, que si fuera eso tan sólo sería relativamente sencillo para una sociedad como la nuestra poder superar los traumas sicológicos de la dictadura, me refiero a los tortuosos caminos que precedieron al golpe militar, las acciones inconfesables de apropiación, de secuestro de las banderas y memorias populares que posibilitaron a una elite, la disputa del poder en el campo de la guerra con otra elite similar y parecida, en un enfrentamiento último e impiadoso entre aparatos.
A treinta ańos de aquella tragedia podemos ver las consecuencias. żPodemos? Cuesta aún abrir debates que permitan salir de los lugares comunes y considerar o desenvolver pensamientos complejos.
Siento que cuando desde el GRR defendemos la propuesta de los mercados y las ferias locales, cuando proponemos economías solidarias y desarrollos a cargo de municipios autónomos, cuando reclamamos Soberanía Alimentaria y denunciamos los sistemas irracionales de transporte, de cadenas agroalimentarias, de certificación, de pasteurización concentrada de lácteos, cuando impugnamos la sobre valoración del modelo exportador, estamos cuestionando también, un modo de pensar, estamos desafiando una manera de concebir el mundo que estaba en las entrańas de aquellos manuales de marxismo de la Marta Harnecker en los ańos setenta y no tan solo en las escuelas norteamericanas en que se formaron los Cavallo y los Machinea.
Esta no es una pelea más en la sucesión de los acontecimientos.
El capitalismo global ha hecho de la dimensión del tiempo algo finito en que debemos actuar hoy, porque no sabemos si habrá más mańanas posibles.
El cambio climático se acelera y el final de la era del petróleo no hace sino aumentar la improvisación y los desvaríos de la corporación política… Nuestros diputados acaban de aprobar una ley de Biocombustibles destinada a paliar con los frutos de la agricultura el petróleo que se termina. No pueden aceptar el desafío de cambiar el mundo, objetivo que los excede, y como resultado de su improvisación nos introducen en la dimensión del disparate cotidiano. La ley de Biocombustibles que acaban de aprobar los Diputados, se suma de esa manera a la Ley de promoción de las Biotecnologías que fue aprobada en el Senado pocas semanas atrás, para constituir una Política de Estado.
Ellos son una corporación, no son una dirigencia.
No tienen un proyecto de país, tienen sí un proyecto de apropiación y de preservación del poder político que han secuestrado, tienen también proyectos tribales de disputas por el poder aunque en general no haya entre las tribus del poder mayores diferencias en propuestas de las que carecen…
Treinta ańos después de aquellas tragedias de los ańos setenta, los argentinos seguimos en nuestros laberintos…
Sin embargo, no pocas cosas han cambiado en nosotros. Cuando nos rememoramos treinta ańos atrás, nos recordamos ingenuos, dispuestos a creer en líderes y en propuestas que hoy nos parecen desmesuradas e impracticables…
Es verdad que teníamos una juventud masivamente idealista y dispuesta a cambiar el mundo dando todo de sí mismo, pero de esa disposición interior a los recursos prácticos para llevar a cabo las propuestas había un abismo. Por eso todo terminaba saliéndonos al revés de lo que suponíamos.
Pero hemos crecido en experiencia, treinta ańos después ya no somos el mismo Pueblo, tenemos heridas pero también tenemos memoria, nos atrevimos a reclamar que se vayan todos… nos recuperamos de las crisis, una y otra vez, nos fuimos a recorrer el mundo y volvimos, somos cada vez más y con mayor conciencia global, no queremos tutores, pretendemos salir del encierro de los Agronegocios y de los monocultivos de Soja, volver a instalar el mercado interior y recuperar los patrimonios nacionales todavía enajenados.
Treinta ańos después somos nuestra propia dirigencia, treinta ańos después tenemos un Proyecto de país.
JER/
www.grr.org.ar
N&P: El Correo-e del autor es Jorge Eduardo Rulli rtierra@infovia.com.ar
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