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MILES DE IRAQUIES DEJAN JORDANIA PARA PELEAR

March 31st, 2003 · Post your comment (No Comments)

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Indignadas por la muerte de civiles en su país, más de
5000 personas regresan para defender a sus familias
Algunos aclaran que su intención no es salvar a Saddam
sino a Irak y a sus parientes
Pese a la ofensiva, ningún iraquí buscó refugio en
territorio jordano
AMMAN, Jordania.- Algo sintomático ocurre en el
barrio de Ragdan, entre las escarpadas colinas al este
de esta ciudad, donde es difícil encontrar un
televisor que no sintonice la cadena árabe Al-Jazeera,
ninguno que tenga la CNN, y las despedidas entre
familiares se han vuelto frecuentes.
.
La gente que vive aquí es mayoritariamente iraquí. Y
quienes se despiden y parten lo hacen rumbo a su
tierra de origen, aún sabiendo que eso significa
abandonar la seguridad de su vida en Jordania para
quedarse con el espanto de los bombardeos.
.
Dicen que no resisten más. Que los cuerpos
despedazados que vieron en sus pantallas les heló la
sangre. Y que “no se trata de salvar a Saddam Hussein,
sino de salvar a Irak, aunque eso signifique salvar a
Saddam”, como explica un joven de barba recortada y
sonrisa fácil, que lava ropa a domicilio para vivir.
.
Sus afirmaciones parecen dar algo de sentido a la
estadística de inmigración, reveladora de que en las
últimas dos semanas más de 5000 iraquíes regresaron a
su tierra. Y ninguno -ni uno solo- cruzó la frontera
jordana en sentido contrario para buscar refugio de
este lado, donde los aguardan alimentos, medicinas y
abrigo de organizaciones humanitarias.
.
Furia visceral
.
Entre el bullicio de los puestos de Ragdan, poco se
habla de buscar protección y mucho más de la
indignación visceral que los conmueve.
.
“Yo también me voy. Bush y su gente están asesinando a
nuestras familias”, acota el ayudante de un puesto
callejero de falafel, unas bolitas de verdura frita
que se venden por toda la ciudad. Otro le dice que es
un idiota. Al poco rato, la discusión es abierta. Y
dejamos que transcurra.
.
Ragdan es un barrio periférico que ni siquiera figura
en los mapas de Amman, al que llegamos gracias a la
ayuda de Aws, nuestro guía. Su población creció mucho
doce años atrás, cuando en la Guerra del Golfo miles
de iraquíes buscaron refugio en Jordania.
.
Los recién llegados de entonces lo conocían por
referencia, porque antes que ellos se refugiaron allí
compatriotas musulmanes chiitas que escapaban de la
mayoría sunnita, dominante en el entorno de Saddam. Y
prefirieron un reino hachemita, donde no progresaron
mucho pero sí encontraron un sitio tranquilo para
vivir. (Chiita, sunnita y hachemita son tres
divisiones del mundo musulmán, según el grado de
relación con Mahoma, su profeta.)
.
Dicho de otro modo: es gente que sufrió ya lo suyo. Y
que podría buscar vivir en paz. Sin embargo, la
efervescencia en la calle es más que comercial: la
indignación estalla una y otra vez cuando los
televisores reiteran las imágenes de la muerte de
civiles en Bagdad. Hay bullicio de mercado, pero no
hay alegría.
.
Las calles no tienen nombre, pero en una de ellas, en
un puesto de valijas, un hombre habla con la
experiencia de sus cincuenta años.
.
“Vine aquí antes de la Guerra del Golfo, de modo que
no se puede decir que yo apoyo a Saddam. Más bien, me
escapé de él. Pero ahora mis dos hijos quieren
regresar y a mí me parece bien”, dice.
.
-¿Van a pelear?
.
-Van a estar con nuestros familiares, al norte de
Bagdad. Ahora corren un riesgo que antes no corrían.
Antes estábamos tranquilos con ellos allí. Ahora no-,
dice.
.
“Queremos saber de alguien que ya haya partido”, le
decimos. Y él señala un puesto de frutos secos, donde
hay un póster maltrecho de Saddam. Y un ausente. “Mi
socio se fue hace tres días. Se fue con su hermano. Yo
me quedé cuidando esto para los dos”, dice un hombre
mayor.
.
La guerra que no se ve
.
Más adelante, otros se exaltan al contar una semana de
resistencia para una guerra que duraría tres días. Y
hablan de trampas secretas, de guerrilleros, de una
guerra que no se ve pero que está. Hablan del alma de
un pueblo.
.
En Jordania viven por lo menos 350.000 iraquíes, de
modo que los 5000 que se fueron en los últimos quince
días no mellan el conjunto, pero sí se multiplican en
las conversaciones que reflejan el ambiente de Ragdan,
su corazón en esta ciudad.
.
De regreso, nos detenemos en el puesto de falafel. Hay
tres personas que compran y una mujer de negro y tez
blanca que mira y espera. No tiene dinero.
.
Le decimos al vendedor que pagaremos por ella. “¡Ma
Alesh!” (ni pensarlo), dice. Y despacha dos bolsas,
una para ella y otra para nosotros.
.
“No tenemos nada contra ustedes, los norteamericanos,
sino con Bush”, explica.
.
La iraquí parte con la comida solidaria. Al-Jazeera
sigue sonando. Son días de despedida y de espíritu
alto en Ragdan.
.
Por Silvia Pisani
Enviada especial

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Tags: General

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