Redacción.- Víctor Manuel, cantante, artísticamente acabado, jaleado únicamente, desde hace veinte años por los socialistas y su grey, protagonizó el pasado martes una vergonzosa presencia en la retirada de la estatua de Franco en Nuevos Ministerios, justo después de asistir a la fiesta en honor de santiago Carrillo, el verdugo de Paracuellos. Como todos los de su especie, Víctor Manuel, no es mas que un repugnante arribista, que ya en 1966 cantó a Franco con el mismo entusiasmo con que cuarenta años después canta a Carrillo. Lo peor no es que lo hiciera, lo peor es que lo niega. De todas formas, este es el texto de la exaltada canción que daba fe de sus convicciones en la época.
Hay un país
Que la guerra marcó sin piedad,
Ese país
De cenizas logró resurgir,
Años costó
Su tributo a la guerra pagar,
Hoy consiguió
Que se admire y respete su paz.
No, no conocí
El azote de aquella invasión,
Vivo feliz
En la tierra que aquél levantó,
Gracias le doy
Al gran hombre que supo alejar,
Esa invasión
Que la senda venía a cambiar.
Otros vendrán
Que el camino no habrán de labrar,
Él lo labró
A los otros les toca sembrar.
Otros vendrán
Que el camino más limpio hallarán,
Deben seguir
Por la senda que aquél nos marcó,
No han de ocultar
Hacia el hombre que trajo esta paz,
Su admiración,
Y por favor,
Pido, siga esta paz.


