Los populares están dispuestos a aceptar con cautelas el deber de conocer el catalán. La ponencia del avanzó ayer sustancialmente en el debate del título preliminar del nuevo texto, que fijará que Catalunya es una nación. El PP no descarta incluso considerar la posibilidad y se muestra dispuesto, además, a apoyar, aunque con medidas cautelares, el recocimiento del deber de conocer el catalán. El PSC respaldará el reconocimiento de los derechos históricos de Catalunya si se renuncia a la autodeterminación
JOSEP GISBERT - 28/04/2005.- El nuevo Estatut definirá Catalunya como nación, según el principio de acuerdo alcanzado ayer en la ponencia por CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA, y al que incluso el PP no descarta sumarse en función de cómo quede redactada finalmente la incardinación de Catalunya en el conjunto de España. Francesc Vendrell, el representante del PP en la ponencia del Parlament, así lo avanzó después de dejar claro, no obstante, que su partido se inclina de momento por mantener la definición de nacionalidad que figura en el actual título preliminar y que no será hasta que exista un redactado alternativo que “podremos empezar a hablarlo”. El PP, en este sentido, podría considerar una fórmula que definiera también a Catalunya como una comunidad autónoma que ejerce su autogobierno de acuerdo con la Constitución y el Estatut, que es más o menos el redactado que propone el PSC.
La primera lectura del título preliminar fue abordada a partir de los cuatro textos presentados por CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA, lo que llevó a establecer acuerdos en los grandes principios, pero aún no en los redactados concretos. El principio de acuerdo sobre la definición como nación no tuvo, así, continuidad en cómo después Catalunya ha de incardinarse en el conjunto de España, que CiU, PSC, ICV-EUiA y PP abogan por que se vea de manera clara, mientras que ERC no quiere que se dé la sensación de que el autogobierno tiene su origen en la Constitución, sino que es fruto de unos derechos históricos anteriores. El reigual conocimiento de estos derechos históricos, que el PP no comparte, CiU, ERC e ICV-EUiA están dispuestos a que figure claramente en el nuevo Estatut, y también el PSC, pero con la salvedad de que supedita su apoyo al respecto a que se renuncie a incluir el derecho de autodeterminación. ERC es quien más defiende que este derecho debe estar en el título preliminar, aunque se aviene a llevarlo al preámbulo, al que CiU e ICV-EUiA, si así es posible encontrar una fórmula que satisfaga a todos, pero PSC y PP rechazan igualmente tal posibilidad.
La pequeña inflexión del PP respecto al término nación fue mayor, en cambio, a la hora de aceptar el deber de conocer el catalán. Francesc Vendrell se sirvió de la mención que el artículo 3 del actual Estatut hace de los derechos y deberes de los ciudadanos de Catalunya en relación con el uso de las dos lenguas oficiales para aceptar el deber de conocer el catalán siempre y cuando se fijen mecanismos de transitoriedad bien para los recién llegados bien para los transeúntes. El capítulo de la lengua gozó, de este modo, de práctica unanimidad, ya que todos los partidos coincidieron también en definir el catalán como la lengua propia de Catalunya y oficial junto al castellano y en reconocer la unidad lingüística de la misma lengua catalana.
Las coincidencias se produjeron también en la definición de los símbolos -la bandera, el himno y la fiesta nacional- y de Barcelona como capital de Catalunya, y en la necesidad de establecer relaciones con los territorios con vínculos históricos, culturales y lingüísticos, aunque sin mencionar para nada el término Països Catalans, como pretendía ERC, y de reconocer un régimen especial para Aran. Los desacuerdos se dieron a la hora de definir el territorio de Catalunya, que el PP insiste en que ha de basarse en las provincias mientras no existan las veguerías, y de introducir el principio de bilateralidad en las relaciones entre Catalunya y el Estado, que CiU se quedó sola defendiéndolo.



