PANICO Y PERDIDAS ECONOMICAS
Por: Emilio J. Corbière (Fecha publicación:17/08/2003)
Grandes pérdidas económicas, inseguridad en la población y falta de responsabilidad política en el manejo de las obras públicas y de servicios. Las perdidas económicas son enormes. En Nueva York se estima que la pérdida rondará los 40 millones de dólares, sólo en la comuna. A esto hay que sumarle las del sector privado. Entre todo podría llegar a un millón de dólares de pérdida global.
El diario ‘The New York Times’ del 15 de agosto de 2003 sugirió que el apagón eléctrico sufrido por ciudades y regiones de los Estados Unidos y Canadá se debe a la privatización de las empresas ya que las compañías no quieren invertir en líneas adicionales que pudieran usarse en horas pico de consumo.
Si esto fuera así, desnuda una dramática situación en donde la irresponsabilidad política se une a la de los empresarios privados. En pocos segundos Nueva York, una de las ciudades más modernas del mundo, pasó a la edad de piedra. Tal es la dependencia tecnológica de las fuentes de energía, de sus elementos científicos e industriales ahora desbordados por varios factores.
En Estados Unidos, en la electrificación tuvieron una participación muy importante grandes cooperativas de usuarios. En la época de Franklin Delano Roosevelt se construyó la formidable usina del Valle del Tennesse, a través de la empresa cooperativa TBA.
Todavía subsiste pero en el resto de los Estados Unidos las cooperativas fueron reemplazadas por las privatizaciones. Es curioso pero fueron las cúpulas de los sindicatos de obreros y empleados las que prefirieron el régimen estatista o privatizador, a favor de grandes monopolios, en desmedro de las cooperativas. Les resultaba más fácil establecer salarios con la burocracia estatal o con los buitres de la privatización, ya que las cooperativas cuidaban hasta el último dólar de los usuarios y no entraban en pactos espurios con los managers del sindicalismo corrupto.
Capitalismo prebendario
Lo del gran apagón de estos días deja al descubierto el carácter depredador del capitalismo financiero que invierte en servicios que luego no presta pero recibe enormes subsidios del Estado, al que utiliza como nodriza. El fuerte traslado de partidas presupuestarias por parte del gobierno de George W. Bush, al llamado ‘complejo militar-industrial’, enfriaron los subsidios a las privatizadas, responsables, al parecer, de la crisis energética de las últimas horas. Como no reciben los subsidios prefieren que la población se quede sin luz eléctrica.
Pero también hay responsabilidad de parte de los políticos, funcionarios, gobernantes, organismos de control parlamentario, tanto de los gobiernos republicanos o demócratas. Todos se han hecho los distraídos sobre la grave situación energética, del cuidado de las usinas nucleares y otros sistemas de producción y distribución de la luz eléctrica.
Once apagones desde fines de los sesenta
La situación se fue agravando desde los años noventa. Hay tres nudos que influyen en la crisis: a) los atentados generalmente de baja importancia; b) la situación climática y la destrucción del medio ambiente y c) la falta de inversión y reconversión tecnológica.
Desde Washington, ahora, se trató de involucrar a Canadá en la generación de la crisis pero no pasaron minutos para que desde Montreal el gobierno negara responsabilidad alguna y la atribuyera a Washington. Bush, preocupado por el año electoral, no insistió, sin embargo, en la fábula.
Los tres nudos de la crisis pueden comprobarse con el rastreo de los apagones anteriores. En octubre de 1997, el FBI dijo que había sido intencional el corte y salida de una usina que dejó en San Francisco a 250.000 personas sin luz durante dos horas.
El alerta comenzó tempranamente, en 1965, con una caída de electricidad en Canadá, que involucró a Estados Unidos. En julio de 1977 nueve millones de personas quedaron sin energía eléctrica durante 25 horas. Los rayos de una tormenta afectaron las líneas de electricidad.
En mayo de 1986, un problema técnico en los interruptores dejó a Nueva York sin luz durante doce horas. En septiembre de 1989, el huracán Hugo dejó a 700.000 personas sin luz eléctrica en Alabama y Carolina del Sur.
Complicación en los noventa
En agosto de 1996 las altas temperaturas y una alta demanda en el suministro generaron un corte de energía que afectó a cuatro millones de personas en nueve estados. En octubre del año siguiente se produjo el corte intencional en San Francisco ya referido.
En enero de 1998 otra fuerte tormenta dejó a tres millones de usuarios sin luz en Nueva York, el norte de Nueva Inglaterra y parte de Canadá.
En enero de 1999, el huracán Georges produjo nuevos deterioros en las redes eléctricas que afectaron a la población (setecientas mil personas) en los Cayos de Florida y el Golfo de México.
El mismo año, pero en julio, las altas temperaturas produjeron en Nueva York otros cortes que afectaron durante tres días a los subterráneos, con el saldo de 19 muertos. En julio del 2001, las altas temperaturas produjeron cortes en Las Vegas. En diciembre del 2002, otra tormenta afectó las redes eléctricas del Medio Oeste dejando sin luz eléctrica a un millón doscientas mil personas.
Está claro que los meteoros naturales no se pueden prever pero la destrucción por gases contaminantes, de la atmósfera y el medio ambiente, sí pueden ser combatidos. Bush se ha negado a firmar los Protocolos de Kyoto contra la contaminación ambiental. Esta es la principal razón de las altas temperaturas, los bruscos cambios climáticos y la mayor utilización de la refrigeración, aire acondicionado y otros elementos.
Una crisis de seguridad
Estados Unidos está, desde hace tiempo, expuesta a una crisis de seguridad, no solo por los megaatentados del 11 de septiembre sino por la propia irresponsabilidad de su clase dirigente, movilizada solo por los intereses crematísticos y no por los servicios que deberían hacer prestar a los usuarios y consumidores.
Después de la normalización del servicio eléctrico, Nueva York -al igual que otras ciudades del noreste de Estados Unidos y sur de Canadá- comenzaron a evaluar las perdidas económicas que tuvieron a raíz del último apagón. Si bien se trata de cifras provisorias, ya se está hablando de varios millones de dólares. Las autoridades de la ciudad de Nueva York, según los primeros cálculos, estiman que las arcas de la comuna perderán unos 40 millones de dólares. Consideraron que sólo en horas extras de policías, bomberos y otros funcionarios, gastarán 10 millones de dólares.
A esto hay que sumarle las perdidas del sector privado. Los más afectados habrían sido los supermercados y restaurantes, a raíz de las toneladas de alimentos congelados deteriorados que debieron tirar.
Por otro lado, la cadena de televisión CBS difundió un informe donde sostiene que en estos dos días de corte de energía, las empresas de Nueva York habrían dejado de ganar unos 750 millones de dólares.



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1 Barcelona da a luz a la “generación del apagón” « Te invito a un Blopuccino // Apr 28, 2008 at 6:32 pm
[...] ejemplos claros son los apagones que hubo en Estados Unidos, más concretamente en San Francisco, en los cuales se notó un número mayor de nacimientos [...]
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