El parque de nieve artificial pertenece a la familia del líder de la oposición iraquí, Ahmed Chalabi
La empresa promotora de este inmenso parque de nieve artificial, y también la propietaria del terreno donde está ubicado el complejo pertenece a la familia del líder de la oposición irakí, Ahmed Chalabi, la mano derecha del gobierno Bush en Irak
Para esta aventura empresarial los Chalabi contaron con otro socio: la compañía americana Mills.Precisamente el presidente de esta compañía ha hecho recientemente unas declaraciones, por lo menos llamativas, en la Revista “Time”.
El presidente de Mills Corporation, Larry Siegel, entrevistado por el corresponsal español de la revista TIME, con motivo de la inauguración del complejo Xanadú , atribuía “la fácil apertura de Xanadú a las conexiones políticas de su compañero de negocio en España, Jaffar Chalabi, sobrino de el rico líder irakí en el exilio. Fue Chalabi -dice Siegel a Time -quien negoció las licencias de construcción y todo lo relativo a terrenos con las autoridades locales y regionales de Madrid.
LA HISTORIA EMPRESARIAL DE LOS CHALABI
El historial financiero y empresarial de la familia Chalabi está marcado por algunos escándalos. Sobre los miembros de esta familia pesan procesamientos y condenas por quiebras bancarias fraudulentas. Ahmed Chalabi, el hombre de Bush que el pasado mes de Septiembre presidió el Consejo Irakí, fue condenado en el 92 por las autoridades jordanas a 22 años de cárcel por la quiebra fraudulenta del banco familiar Petra Bank. Chalabi dejó un agujero en la entidad de 300 millones de dólares antes de fugarse del país.
Otras empresas financieras de la familia como el Banco Mebco en el Líbano, o el Banco el Socofi en Suiza, quebraron de la misma manera fraudulenta y fueron cerradas a principios de los 90, por las autoridades de esos países. Entonces además de Ahmed Chalabi, varios miembros de su familia, tuvieron que responder ante la justicia. En Suiza el proceso sigue abierto.
Entre los procesados se encuentra Jawad Chalabi, hermano del líder irakí, miembro del Consejo de Administración de Xanadú hasta hace unos años, y padre del actual Presidente de la compañía promotora de Xanadú.
LA ENTRADA DE LOS CHALABI EN ESPAÑA
La entrada en España de la familai Chalabi se produce en los años 80 y van tomando poco a poco posiciones en la empresa “Parcelatoria de Gonzalo Chacón”, una constructora española dedicada a la compra, venta y edificación de terrenos.
Los Chalabi se hacen con el control total de esta empresa, a través de sociedades familiares ubicadas en las Islas Vírgenes británicas, un paraíso fiscal donde viven 15.000 personas, y hay más de 200.000 empresas registradas.
EL VISTO BUENO A LA CONSTRUCCIÓN DE XANADÚ
El proyecto de construcción de Xanadú se cierra en al año 1998 mediante un acuerdo entre los Chalabi y la comunidad de Madrid. Los irakíes tenían en esa fecha un terreno de más de 300 hectáreas en Arroyomolinos, a las afueras de Madrid. Era suelo rústico.
La consejería Urbanismo que preside Luis Eduardo Cortés, argumentando que quería garantizar la viabilidad del proyecto, realizó una operación de compraventa. La Consejería compro las 95 hectáreas de terreno rústico necesarias para la construcción de Xanadú, recalificó el terreno, y revendió a los propietarios ese suelo cuando los promotores tuvieron cerrado el proyecto.
En esa operación, la Comunidad ganó, según ha destacado Luis Eduardo Cortes, 200 millones de las antiguas pesetas.
SI XANADÚ OCUPA 95 HECTAREAS. ¿QUÉ PASÓ CON EL RESTO DEL TERRENO?
Esto es lo que hasta ahora no se ha explicado con claridad. Un año después, en 1999, fueron declaradas Parque Natural del Guadarrama, es decir, perdieron todo su valor comercial.
Para entonces, otras 125 habían sido compradas por la Comunidad de Madrid por casi 700 millones de pesetas.
En manos de los promotores de Xanadú, quedaban todavía más de 100, ya declaradas Parque Natural y a las que no se le podía sacar ninguna rentabilidad. Pese a esto, la Comunidad de Madrid compró ese terreno a finales de 2002, cuando ya se estaba construyendo Xanadú, por casi 600 millones de pesetas.
Fuentes cercanas a Xanadú consultadas por la SER aseguran que esta compra de tiene su explicación en un favor de la Comunidad de Madrid a Parcelatoria de Gonzalo Chacón, ya que la empresa de los Chalabi necesitaba efectivo para terminar el proyecto.
OTRO PROYECTO INICIAL SOBRE LOS TERRENOS
En los años 94 y 95, cuando tanto el Ayuntamiento de Arroyomolinos como la Comunidad de Madrid estaban gobernados por el Partido Socialista, los promotores mantuvieron contactos con los representantes municipales.
Aquel proyecto tenía unas condiciones distintas. Por ejemplo, una parte de los terrenos se dedicaban a uso público, asistencial, educativo y deportivo. Además, los promotores tenían que hacerse cargo de algunos gastos, como el soterramiento de las líneas de Alta tensión, se declaraba incompatible el uso comercial, y se establecía una edificabilidad menor.
Con la llegada del nuevo equipo popular al Ayuntamiento. Las negociaciones cambian. El Consejero de urbanismo, Luis Eduardo Cortes, toma un papel relevante, y de aquellas condiciones nunca más se supo.
EL SILENCIO DE CORTÉS
Hay una anécdota significativa en una comparecencia de Luis Eduardo Cortes en la Cámara Autonómica, en el año 2001, cuando la oposición le pregunta sobre la opacidad con la que se está llevando a cabo el proyecto.
El portavoz socialista le preguntó al Consejero de Urbanismo con quien estaba negociando el proyecto, y que ocurría, porque todo se estaba llevando de una manera muy opaca. Y Luis Eduardo Cortes, según refleja el acta de aquella sesión, le contestó ante la perplejidad de todos lo siguiente: “Permítame que no le diga los nombres de las personas que componen la sociedad” con la que hemos estado negociando.
¿QUIÉN ES CHALABI?
El nombramiento del hombre de negocios Ahmed Chalabi como abanderado del gobierno interino de Iraq demuestra que el dúo de halcones Donald Rumsfeld y Dick Cheney no comprende la constelación política de la región.
El Pentágono ha atribuido un papel protagonista en el nuevo Gobierno a Chalabi, un hombre de negocios de 58 años de edad y jefe del Congreso Nacional Iraquí, un colectivo opositor financiado por Washington.
Pese a que Chalabi no ha estado en su país desde 1958, los norteamericanos lo condujeron ayer, junto con algunos copartidarios, a la ciudad de Nasiriya, donde pronunció su primer discurso.
Donald Rumsfeld considera a Chalabi, quien mantiene vínculos comerciales con Dick Cheney, como una garantía para la democracia en la sociedad iraquí, contaminada por el régimen de Saddam Hussein. A pesar de la encarnizada oposición de Colin Powell, Rumsfeld logró convencer al presidente Bush de las cualidades de su favorito. Según un portavoz norteamericano en Ginebra, el Ministerio de Relaciones Exteriores norteamericano considera a Chalabi tan sólo como un charlatán, y esta opinión es compartida por el mundo financiero ginebrino.
Junto con sus dos hermanos, a comienzos de la década de los noventa, Chalabi se vio involucrado en la quiebra fraudulenta del banco ginebrino Socofi. La entidad bancaria fue constituida en 1984 como el bastión financiero del clan de Chalabi. Durante cinco años, concedió sin control alguno créditos por la suma de 50 millones de dólares a los hermanos Chalabi, quienes utilizaron los fondos para financiar oscuras operaciones comerciales en Beirut y Jordania.
En 1992, Ahmed Chalabi fue condenado en ausencia por un tribunal militar de Ammán a 22 años de cárcel, por malversaciones cometidas con un banco local con estrechos vínculos con Socofi. Para evadir la condena, Chalabi abandonó el país ocultándose en el portaequipajes de un automóvil.
En 1990, la Justicia suiza entabló un juicio contra el director de Socofi, Paul Muawad, por mala gestión y falsificación de documentos. En aquella ocasión, Muawad, quien entre tanto ha fallecido, declaró que actuó siguiendo instrucciones de los Chalabi, quienes lo habían nombrado director. A su vez, los hermanos responsabilizaron de todos los problemas a agentes de Saddam Hussein.
En septiembre del 2000, los hermanos de Chalabi fueron condenados en Ginebra por malversaciones a penas condicionales de seis meses. Si bien Ahmed mismo logró escapar a un castigo en Suiza, aún se adelanta un juicio en su contra entablado por clientes del banco.
En su comentario, el reputado diario ginebrino LES TEMPES confía que Socofi no sea el modelo en que los norteamericanos se han inspirado para la gestión que tienen prevista en la nueva Mesopotamia.




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