Mientras, hoy, el presidente Alejandro Toledo, a punto de dejar el gobierno, firma el TLC junto a Bush
13/IV/06 Por Enrique Oliva
Cuando la inmensa mayoría de los sindicatos y buena parte del empresariado del Perú se opone al Tratado de Libre Comercio, el presidente Alejandro Toledo está en Washington para firmar hoy ese documento, cuyas discusiones concluyeron abruptamente para dejar el hecho consumado al nuevo gobierno. La ceremonia tendrá lugar, a toda pompa, en la sede de la OEA, en presencia del mandatario norteamericano George Bush. Para entrar en vigor el compromiso, deberán ratificarlo previamente los congresos de Perú y Estados Unidos, lo cual se adelanta como paso complicado de ganar o no Ollanta en segunda vuelta.
Desde que se anunció el inesperado viaje a la capital yanqui de Alejandro Toledo, se reanudaron nuevas manifestaciones de protesta. Una de ellas comenzó ayer en Cusco, ciudad de donde partieron grupos que se irán engrosando en su andar en la llamada “Marcha del Sacrificio” en camino a Lima.
Ollanta (en aymara significa “el guerrero que desde su atalaya lo ve todo”) también reaccionó, negándole al presidente autoridad para firmar el TLC a punto de concluir su mandato. Además, el Tribunal Constitucional ha enviado al Congreso una iniciativa para que ese tratado sea sometido a referendo, según informó ayer “Urgente 24”. Este mismo sitio dice que Efraín Yepes, coordinador de la Asamblea Regional del Cusco, “expresó su rechazo por el viaje a Washington del presidente Alejandro Toledo para suscribir el pacto comercial… Toledo, en su afán entreguista, quiere rubricarlo como sea… eso sería ilegal… Toledo debe irse a su casa y no firmar cosas para las que ya no tiene autoridad”.
La batalla de la segunda vuelta
Aun no puede medirse la incidencia en la campaña electoral que tendrá la firma del TLC, pero todo hace suponer que se verá incrementada la impopularidad del presidente Toledo y serán utilizados sus efectos por Ollanta Humala. Esta situación hace recordar al aprovechamiento de la opción “Perón o Braden” en 1945 en nuestro país. Por otra parte obligará a su adversario Alan García a una definición clara sobre el tema, cosa que ha venido esquivando hasta ahora.
Ollanta tiene todos los medios de comunicación en activa contra, cuyas intrigas repercuten en el exterior como no hay precedentes en una campaña electoral en su país. Lima nunca vio tantos periodistas extranjeros siguiendo paso a paso los acontecimientos. En verdad, es una figura no invitada al panorama político boliviano, sumándose a los efectos del ascenso del indigenismo protagonizado por Hugo Chávez y Evo Morales, como el incremento de movimientos similares en Ecuador, Colombia y México.
Ya han aparecido videos juego en Internet. Al menos uno antes de la primera vuelta (“Ollantítere”) y otro posterior al comicio (“Ollanta recargado”). Por supuesto, el rol del indio Humala es en ambos de “villano” al que debe combatirse.
Los ataques comenzaron tratando de proscribir su candidatura. Luego se siguió con los rótulos de racista, represor, etc., etc.
Las influencias del exterior
El comodín Mario Vargas Llosa, quizás por despecho al haber fracasado en sus aspiraciones presidenciales vencido por el voto popular que prefirió a un japonés, ha difundido el rótulo de “racismo” contra los blancos que aplica al indigenista Ollanta. Esta aberración fue contestada en una carta de lectores publicada en “La Nación” por el eminente científico argentino radicado en París, de fama mundial, doctor Juan Carlos Chasques, El investigador santafecino le explica que los indios del continente son considerados de raza blanca. Asimismo acusaba al escritor peruano (¿) de pretender inventar “un nuevo racismo”.
Vargas Llosa también quiso enseñar qué era el nacionalismo enarbolado por Humala, diciendo: “El nacionalismo es una burda entelequia y la ideología de los incultos”.
Otro actor que se ofreció a hacer campaña para “educar sobre democracia” en Latinoamérica para “detener el avance del populismo”, fue José María Aznar. Esto lo declaró el ex presidente español luego de entrevistar en febrero a su amigo George Bush. Y se lanzó a esa tarea, comenzando por México, pero el rechazo de los aztecas lo forzó a abandonar la cruzada.
La Secretaria de Estado norteamericana, llamada por los venezolanos como “Condolencia” Rice, al defender ante el Congreso el aumento a sus gastos de “operaciones en el exterior” de las agencias de inteligencia por ella controladas, también argumentó el peligro del populismo en Latinoamérica, culpando de ello al “fascista” Juan Perón. Sin lugar a dudas, Washington se sentía más cómodo con los dictadores dóciles y no respondones.
Ollanta cuida mucho su lenguaje y la claridad de sus ideas sin contradicciones. El ex teniente coronel, que pasó por la Sorbona estudiando ciencias políticas, preguntado por el madrileño “El País” sobre su opinión con respecto al “sistema”, dijo: “Yo creo en un sistema donde haya orden, credibilidad en el Estado y la clase política, donde se generen las condiciones para la estabilidad y donde haya paz y reconciliación”.
Tampoco carece de humor. Al interrogárselo sobre la financiación de su campaña, respondió: “Solo necesito para pagar mi hotel y la gasolina”.



