Una muestra inequívoca de la voluntad suicida de la que hemos hablado anteriormente, probablemente debida al último de los motivos mencionados, es la que ha manifestado Pilar Manjón, la presidenta de la asociación de víctimas del 11-M.
En esta misma página manifestamos nuestro apoyo a esta persona, cuando criticó el circo político organizado por los partidos en la vergonzosa comisión parlamentaria sobre los atentados del 11-M.
Ahora no nos queda más remedio que retirarle ese apoyo al oírla quejarse de que los inmigrantes ilegales que iban en los trenes no habían sido declarados víctimas del terrorismo y no se los había regularizado a todos. En sus declaraciones también afirmaba esos inmigrantes tenían más derecho a ser reconocidos como víctimas que los españoles que se encontraban en la misma situación.



