Artículo del escritor mexicano José Luis Ontiveros, aparecido el 4-12-2005 en la revista mexicana Siempre, en donde denuncia los arreglines que en ese país hermano se hacen para otorgar los premios de literatura.
Algo parecido a lo que ocurre en Chile, donde se ha despilfarrado el Premio Nacional de Literatura otorgandoselo a un Volodia Teitelboim Voloski quien se ha destacado literariamente por haber sido el autócrata del Partido Comunista Soviético de Chile y por haber ordenado a un lacayo en Moscú la confección de las apocrifas Memorias del General Carlos Prats. O también otorgandose ese Premio a un burocrata escribidor por encargo de loas a Ricardo Froilan Lagos-Alessandri Escobar: al Raúl Zurita. Todo ello expresión de la mafia concerta que domina (todavía) a Chile.
En las próximas elecciones presidenciales chilenas, no hay ningún candidato que se salve, pero con que pierda la Gordi Bachelet ya sería un alivio digno de ser celebrado.
Poder patrimonialista, La mafia contra Rulfo
Por: José Luis Ontiveros
A través de la locutora Sari Bermúdez, se ha apoderado de los premios literarios con una clara tendencia excluyente.
Hay hechos que con darse en el ámbito de la aldeana Kultura de Don Camilo, propia de la antropogafía y el “ninguneo” mexica, revelan las condiciones mafiosas en que se desenvuelve la pútrida República de las Letras. El incidente más reciente es la justa protesta de la familia del genial Juan Rulfo ante la inverecundia de Tomás Segovia, quien anhela una metempsicosis que reafirme su feminidad bifurcada, según sus propias declaraciones.
La mafia derivada del Pope Paz ha sido un poder patrimonialista, corporativo y totalitario, pese a que se ostenten como las Vestales de la democracia sin adjetivos, al punto que a través de la locutora Sari Bermúdez, se ha apoderado de los premios literarios con una clara tendencia excluyente, mediante el Index de los herejes. El portavoz del jurado que otorgó el 15 y último Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, fue el servil Chóforo Domínguez Michaels, aprendiz eterno de crítico y reconocido cagatintas en florero.
Sobre el particular, el mediocre de Tomás Segovia descalificó la obra portentosa de Rulfo, con el peregrino argumento de que era un don, especie de milagrería inexplicable, dado que nunca se aplicó en verdad al conocimiento de la literatura, pero eso sí, se guardó los miles de dólares en la bolsa, quizá los invierta para una operación transexual en su reencarnación, y, además, citó inexactamente la primera línea de Pedro Páramo, en el colmo de la majadería, y la familia Rulfo, ha decidido impedir que se siga medrando por una camarilla que tiene la marca Paz-Krauze-Zaid, denunciando que el premio “se ha convertido en botín de grupúsculos que sólo buscan el beneficio de sus propios intereses”.
Mi maestro, el escritor y crítico, Huberto Batis, me refirió que el origen de esta infamia, en que se trató por todos los medios de borrar el nombre de Rulfo, en la feria de Guadalajara, reside en que por los 80, Paz se atrevió a abofetear a Rulfo, en un terreno que lo favorecía y sus cacomixtles.
Tal villanía, ya que Rulfo era en verdad decente, ha sido descartada del acervo de cobardías que cometió Paz desde su participación en la Guerra Civil Española, donde no disparó un tiro, escondido tras la bandera roja de la cheka, hasta el martirio que vivió la gran Elena Garro, cuya única falta fue enamorarse de Narciso-Paz.
La familia Rulfo ha rescatado su nombre y éste, que es imperecedero, ya no podrá ser empleado por la ckeka democrática.
robinsonliterario@prodigy.net.mx



