La detención de judío ruso Mijaíl Jodorkovski, el hombre más rico de Rusia y dueño del consorcio Yukos, la mayor petrolera nacional y quinta del mundo, ocasiona un terremoto económico y político de serias consecuencias para el país.
Jodorkovski fue detenido el sábado pasado acusado de estafas, fraude fiscal y falsificación.
La Bolsa Interbancaria de Moscú, la primera del país, suspendió hoy por una hora todas sus operaciones después de que su índice general cayera un 13,1 por ciento, arrastrado por la caída de las acciones de Yukos.
La segunda Bolsa más importante, RTS, continuaba a media jornada las operaciones, pero cortó la compra y venta de las acciones de Yukos, que para ese momento habían perdido un 19,6 por ciento.
Aún así, el índice general bajó un 8,6 por ciento, mientras que el porcentaje que prevé el cierre de operaciones es del 13,1 por ciento.
Instado a tomar cartas en el asunto, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, optó por la dureza en vez de la flexibilidad que esperaban de él los círculos empresariales y financieros, que le habían solicitado una entrevista para tratar la situación creada.
En una reunión del Gobierno celebrada esta mañana, Putin dijo que no piensa reunirse con empresarios y políticos para tratar el “caso Yukos”.
La influyente Unión de Empresarios de Rusia (UER) emitió el pasado sábado una declaración en la que advertía de que ha quedado “socavada la confianza del empresariado hacia el poder y, de hecho, se ha suspendido el diálogo” entre ellos.
Como resultado, “son blanco de arbitrariedades miles de empresas medianas y pequeñas” y “las compañías de ven obligadas a revisar sus estrategias de inversión y suspender proyectos de importancia nacional”.
“Los graves errores del poder han retrotraído al país varios años y socavaron la confianza en que no habrá revisión de los resultados de la privatización”, y “sólo una clara y unívoca declaración del presidente” puede revertir la situación, señaló la declaración de la UER, publicada hoy en la prensa.
El jefe del Estado hizo un llamamiento a no generalizar el caso de Yukos, y aseveró que “no habrá analogías ni será un precedente, más aún relacionados con los resultados de la privatización”.
La detención de Jodorkovski dividió a las fuerzas políticas de Rusia entre los partidos oficialistas, que insisten en la necesidad de “justicia para todos, independientemente de sus cuentas bancarias”, y las fuerzas liberales, para las que se trata de un “golpe a la reputación y los intereses económicos de Rusia”.
Prácticamente toda la prensa rusa criticó hoy el proceder de las autoridades, y algunos diarios advirtieron incluso de una “contrarrevolución militar-policial”.
Así lo indicó hoy el influyente diario digital Grani.ru, para el cual ya “se puede hablar de un golpe de Estado, de una revisión de las bases jurídicas del Estado y de los resultados de la revolución democrática de los 90″.
El Presidente ruso, Vladimir Putin, desmintió ayer que existan motivos políticos tras la detención del magnate ruso Mijail Jodorkovsky (en la foto), jefe de Yukos, la mayor empresa petrolera del país, quien fue arrestado el sábado bajo acusaciones de fraude y evasión fiscal por US$ 1.000 millones.
“Ruego acabar con las especulaciones y la histeria en torno a esto”, dijo el mandatario, quien ha descartado cualquier intervención del gobierno en la disputa judicial contra Yukos. “Todos deben ser iguales ante la ley, sin importar cuántos millones de dólares pueda tener una persona en su cuenta personal o empresarial”, dijo Putin por televisión, al inicio de una sesión regular de su gabinete.
“De otro modo, nunca enseñaremos ni obligaremos a nadie a pagar impuestos ni venceremos a la delincuencia organizada y la corrupción”, acotó. La prensa rusa afirma que el multimillonario tiene ambiciones políticas y se ha vuelto incómodo para el jefe de Estado en vísperas de las elecciones parlamentarias y presidenciales y sobre todo por su apoyo a partidos de la oposición. Asociaciones rusas de negocios han pedido reiteradamente a Putin discutir en conjunto la situación, pero el gobernante se ha negado. Ayer, EE.UU. expresó su preocupación por el caso a través de su embajador en Moscú, Alexander Vershbov: “Creo que, después de estos sucesos, van a crecer las dudas entre las empresas extranjeras que trabajan en el mercado ruso, así como entre potenciales inversores”. Según medios de prensa moscovitas, Jodorkovsky está negociando una posible fusión con compañías norteamericanas y participaría en la proyectada exportación de petróleo a EE.UU. Ayer, los mercados rusos cayeron tras el arresto del hombre más rico del país




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