EL CORREO/BARCELONA.- Los niños adoptados en el extranjero suelen dejar atrás un pasado miserable, de familias rotas y orfanatos desbordados, que a veces les sigue pasando factura durante años. Según un dossier de la Fundación para la Asistencia, Docencia y Estudio de las Discapacidades (Faded), del que se ha hecho eco la agencia Efe, una parte importante de estos menores llega a España con serios problemas físicos y psicológicos, que muchas veces no figuraban en el informe médico previo a la adopción. Los autores del estudio van más lejos y apuntan que algunos países -por ejemplo, Rusia- pueden llegar a «adulterar» o «maquillar» estos chequeos.
Los responsables de Faded, entidad sin ánimo de lucro con sede en Barcelona, cuantifican en un 35% la proporción de niños con problemas en su desarrollo madurativo, tales como retraso motor, cognitivo, socioemocional o lingüístico. Un 20% sufre trastornos del crecimiento, y todavía son más -entre un 20 y un 40%- los que presentan complicaciones nutricionales y alimentarias, entre ellas anemia, raquitismo o malnutrición. Finalmente, hay un 35% con enfermedades infecciosas -sobre todo, parásitos intestinales, hepatitis B e infecciones respiratorias o urinarias- y un 20% con patologías dermatológicas y dentales.
Alcohol y drogas
La psicóloga Carla Llorens, de la fundación, puntualizó ayer que los niños procedentes de Europa del Este presentan más problemas que los de otras regiones, como Hispanoamérica, debido a unas condiciones prenatales marcadas en muchos casos por el alcoholismo, la drogadicción o la contaminación ambiental. Aunque la normativa de adopción establece que se ha de entregar un informe médico sobre el niño, este documento es a menudo «deficiente» -Faded cita, en concreto, el caso de China y los países del Este- e incluso puede estar «adulterado» o «maquillar» los males que padece el pequeño.
Faded ha puesto en marcha un programa de atención sanitaria dirigido de manera específica a las familias que aspiran a la adopción internacional. Este servicio, bautizado como Babyadop y con especial atención a la neuropediatría, pretende formar a los padres y «entrenarlos» en la observación de síntomas que puedan revelar alguna enfermedad. «Queremos que, desde el inicio de la adopción, vayan informados para observar y poder distinguir el estado de salud del niño», apunta Llorens. Los españoles adoptaron el año pasado 5.541 niños de otros países, un 40% más que en 2003.



