Desde las manifestaciones acaecidas por el Archivo de la Guerra Civil Española, no había vivido esta ciudad unas concentraciones con tan alto número de participantes y más en tan corto espacio de tiempo. La ciudadanía ha salido en masa a la calle a mostrar su malestar y su descontento ante una subida de impuestos desde todos los puntos de vista desproporcionada e injustificable (84% autobús, 34% recogida de basura, 16% impuesto de bienes inmuebles y un 13% agua entre otras). Más cuando éstas no se verán reflejadas en una mejora de los servicios actuales o en la ampliación de los mismos a las zonas más desfavorecidas de la urbe. Lo recogido por los reporteros de CQC es una buena prueba de lo que decimos, y por lo que nuestra ciudad ha salido muy bien parada -reivindicativamente hablando- y el alcalde ligeramente tocado (como si de guerra de barquitos fuese el asunto).
Ante todo el barullo y ruido que se ha organizado como ya hemos dicho, totalmente justificado evidentemente, el equipo del alcalde Julián Lanzarote (del ala más reaccionaria y antisocial del PP que existe en España y como prueba de ello las palabras de su primer edil afirmando que ni con 500 manifestaciones rectificarían) ha tenido que modificar el aumento en el precio del autobús, hemos de reconocer que era el que afectaba de manera más clara y directa al ciudadano, pero todas las demás subidas anunciadas -sin excepción- han sido aprobadas y los bolsillos de los salmantinos sufrirán finalmente un agujero considerable en su ya maltrecha situación económica. Las siete plagas de Lanzarote, como muchos las han denominado, siguen allí y no las vamos a poder evitar. Nos gusten o no nos gusten.
Para muchos todo lo contado hasta ahora supone una parcial victoria. Para otros un tremendo fracaso. Nosotros nos situamos en la segunda opción, los menos cierto es, pero es necesario que seamos lo más realistas y objetivos en toda esta historia. Y nuestra posición, ajenos y distantes a los dos grandes partidos, nos lo permite. Hemos de reconocer que ha sido toda una sorpresa que el pueblo saliese a protestar y a exigir sus derechos por una vez en esta tierra de continuo silencio. Ya era que el fútbol dejase de cumplir esa función aglutinante y ‘reivindicativa’. Era hora que la España de charanga y pandereta callase. Pero visto lo visto resulta evidente que por más que salgamos todos los vecinos a protestar -hay que ser masoca si alguno acepta que le suban los tributos de este modo- ellos seguirán a lo suyo. Es decir, ignorando nuestra opinión por muy justificada que esté. Y lo ocurrido aquí es un buen ejemplo.
¿No nos replican a todas horas que nuestra voz cuenta y que les importa? Bien, pues que lo demuestren de manera real y efectiva. Un referéndum vinculante sobre la subida de impuestos habría puesto las cosas en su lugar y a cada uno en el sitio que le corresponde. Más soberanía popular no se puede pedir. Pero nuestros políticos de turno ni ven ni escuchan una vez que hemos introducido la papeleta en las urnas. Votamos cada cuatro años, y durante ese periodo hacen y deshacen a su antojo. El abismo entre la clase política dirigente y la ciudadanía es cada vez más grande. Entre todos nos los hemos buscado; los primeros por mafiosos y caraduras y los segundos por consentírselo.
Pero ahora les toca mover ficha a los vecinos en esta triste partida. Sin embargo hasta las próximas elecciones municipales, esperamos que en las nacionales la bajada sea espectacular, no podremos apreciar con detalle como actúan y si les darán jaque mate al Sr. Lanzarote y a toda su camarilla. De todas maneras, pase lo que pase, siempre será el mismo perro pero con distinto collar el que nos dirija (y si el Sr. Melero es la alternativa a Lanzarote Dios nos pille confesados…). El bipartidismo asfixiante y que no admite otros protagonistas seguirá imperando -el caso del partido local UPS ante PP y PSOE es claro ejemplo de lo que decimos en la ciudad charra-, ellos haciendo lo que les da la gana y los salmantinos continuaremos siendo los que pagamos los platos rotos. ¿Durante cuánto tiempo? Hasta que aguanten sus conciencias, si las tienen, o nuestras maltrechas carteras.
Pero hagamos un poco de memoria para apostillar lo argumentado líneas más arriba sobre lo de que todos son iguales; a lo mejor no en las formas pero sí en el contenido. En fechas muy cercanas a lo ocurrido en Salamanca, el PSOE de León aprobaba también una subida de impuestos en el IBI, ICIO y en las plusvalías. Puede que de manera no tan desproporcionada pero igual de abusivas. Por otras causas y otros motivos que nada tienen que ver a los de la antigua Helmántica, deudas atrasadas alegan, puede que sea cierto, pero que son al fin y al cabo también subidas de impuestos. Y eso nadie lo puede negar. Pase lo que pase es el pueblo, el ciudadano de a pie, el que saldrá perdiendo. Tanto en León, con el PSOE, como en Salamanca con el PP. Siempre. Nos digan lo que nos digan.
Un alza en los impuestos que no corresponde a la subida establecida del IPC se debe a una mala gestión, deudas, desfalcos o errores que en ningún caso deben los ciudadanos tener que asumir como propios. Toda la responsabilidad recae en los políticos y por tanto no pueden quedar impunes tales atropellos. Es hora de que la clase dirigente asuma sus responsabilidades y sus obligaciones. Basta de tanto mamoneo y de buena vida a costa de los trabajadores honrados.
Por eso desde el MSR-Salamanca afirmamos que el precio del billete de autobús y los demás impuestos no sólo no deben de subir, sino que hay que bajarlos al máximo hasta el punto que con ellos se pague únicamente los servicios que se prestan, la mejora o ampliación de los mismos, pero no que se usen como fuente de financiación de las maltrechas arcas municipales. Proponemos junto a esto que toda subida de impuestos injustificada y sin el acuerdo de la ciudadanía debería de estar prohibida por ley.
Podríamos añadir también que se bajen el sueldo todos los políticos, que dejen de protagonizar despidos improcedentes -como los del D2-, gastos por juicios injustificados -como el caso también bochornoso de las Casas de la Muralla-, de condonar de manera encubierta deudas millonarias a sus amigos los constructores -‘Ave Lanzarote’ así le saludan éstos a nuestros primer edil- y despilfarrar dinero que posteriormente tendremos que abonar todos los salmantinos. Pero todo esto no serviría de nada cuando es el árbol lo que está podrido, hasta la raíz, y no una manzana en particular.
Y en lugar de hablar tanto y de quejarse mutuamente -por supuesto siempre que el caradura de turno no sea de mi partido a lo que hay que añadir que nos hubiese gustado saber que habría pasado si en lugar del PP fuese el PSOE el causante de tal tropelía en Salamanca- que aprueben medidas contundentes que ningún partido pueda rebasar y a las que todos deban atenerse. Sin excepciones ni amiguismos. Si además tuviesen que pagar con elevadas penas de cárcel, con cumplimientos totales y sin rebajas de ningún tipo -cosa de chiste hoy día y si no que se lo pregunten a Juana Chaos-, con las devoluciones íntegras -a partir de sus bolsillos- de los préstamos, desfalcos, condonaciones y todas las malversaciones encubiertas producidas, y cobrando por desempeñar sus funciones un salario mileruista como todo españolito de la calle, veríamos como así otro gallo nos cantaría en este corral que hoy se llama clase política y que no es más que un juego en el que todos luchan por ver quien es el alumno más aventajado de una gran escuela, la de los Roldán, Portos y Malaya.
Y en esa escuela herrumbrosa y podrida los miembros del MSR no sólo no participamos, sino que por alborotadores nos prohíben incluso la entrada.
MSR-Salamanca Secretaría de Comunicación
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