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	<title>Altermedia Castellano &#187; El Manifiesto</title>
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	<description>In a time of universal deceit, telling the truth is a revolutionary act. (George Orwell)</description>
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		<title>Zapatero confiesa (sin querer) su indigencia moral y su ineptitud política</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jan 2008 08:38:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Azoria</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Manifiesto]]></category>

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		<description><![CDATA[ José Javier Esparza
La entrevista que ZP ha concedido a Pedro J. Ramírez en El Mundo confirma los juicios más oscuros sobre el presidente. La forma en que Zapatero explica su iniciativa de “proceso de paz” con ETA, y las razones de su fracaso, retratan al personaje: indigencia moral, ineptitud política, frivolidad, irresponsabilidad… Todo ello envuelto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font class="txtng13_rel"><strong> José Javier Esparza</strong><br />
La entrevista que ZP ha concedido a Pedro J. Ramírez en <em>El Mundo</em> confirma los juicios más oscuros sobre el presidente. La forma en que Zapatero explica su iniciativa de “proceso de paz” con ETA, y las razones de su fracaso, retratan al personaje: indigencia moral, ineptitud política, frivolidad, irresponsabilidad… Todo ello envuelto en vacíos lugares comunes sobre las “causas nobles” y en esa lamentable tendencia adolescente a culpar a los demás de los errores propios. La verdad: por miedo, los españoles, en vez de luchar, han puesto su vida en manos de un incapaz. Lo decía Felipe Jacinto Sala, un olvidado clásico del XIX español, catalán, en su fábula <em>El árabe y el camello:</em> “¡Desdichados los pueblos/ que su bravura y dignidad abdican!”.</p>
<p>Todo el misterio estaba en si Zapatero actuaba como lo ha hecho porque poseía alguna información especial y personalísima, algo que sólo él sabía y no se podía revelar, o si la puesta en escena del “proceso de paz” con ETA era realmente lo que parecía y lo que los observadores mejor informados estaban diciendo: una locura, una frivolidad o un error de cálculo (o las tres cosas a la vez). Después de la entrevista que Zapatero ha concedido a Pedro J. Ramírez, publicada este domingo en <em>El Mundo,</em> el misterio se desvanece: no había ninguna confidencia indecible, ningún secreto guardado bajo llave en Moncloa, ningún conejo en la chistera. Todo ha sido tan banal y bobo como parecía: Zapatero ha metido la pata. Y ha ido a hacerlo en el asunto más grave de la política nacional.</p>
<p><span id="more-1912"></span></p>
<p><strong>Irresponsabilidad</strong></p>
<p>Lo que deja literalmente pasmado al ciudadano es el despliegue retórico con el que Zapatero intenta protegerse para eludir el castigo. Por ejemplo: &#8220;Yo creí que existía un terreno para poder llegar al final dialogado de la violencia (…) ¿Quién es consciente de qué posibilidades pueden darse en la última fase de una negociación para llegar a un acuerdo?&#8221;. Es asombroso. ¿Cómo que “quién es consciente”? No lo es usted que me lee, ni yo, ni el tendero de la esquina, pero a un presidente del Gobierno hay que exigirle que lo sea; de hecho, ese es precisamente su trabajo. Dando la vuelta a la frase, pero sin alterar su sentido, lo que Zapatero viene a decir es esto: metí al país en el trance de la negociación con ETA –es él quien emplea la palabra “negociación”- sin saber qué posibilidades de éxito teníamos. Eso se llama irresponsabilidad.</p>
<p>A lo largo de toda la entrevista, Zapatero insiste una y otra vez en su buena voluntad y en su deseo de evitar muertes. Podemos aceptárselo, claro: &#8220;Mi principio ético era agotar hasta el último suspiro para evitar que hubiera más víctimas&#8221;. Muy bien, pero, ¿era ese su deber? Cuando uno está en la cúspide del poder ejecutivo, tiene a su disposición recursos y medios que van mucho más allá de la buena voluntad. El deseo de evitar muertes no puede, bajo ningún concepto, conducir a nadie a ponerse en manos de quien las provoca, porque, en ese caso, se otorga al asesino una nueva baza. De ahí a la claudicación sólo hay un paso, y realmente cuesta entender que a Zapatero le pasara desapercibida la situación de extrema fragilidad en la que estaba metiendo al Estado. ¿Finge o es que de verdad es tan inepto?</p>
<p>Uno de los aspectos más relevantes de estas declaraciones es el elevado número de veces que Zapatero contradice las sucesivas versiones oficiales del Gobierno sobre las negociaciones con ETA. Por ejemplo, ZP acepta tácitamente que el Partido Socialista estaba “contactando” con ETA-Batasuna en el País Vasco mientras, en Madrid, firmaba el Pacto Antiterrorista con Aznar. Es una traición clamorosa que, sin embargo, el presidente ofrece como contribución a la paz: “Fue un encuentro, un simple encuentro. (…) No se puede considerar diálogo político. (…) Todo el mundo sabe que fue un encuentro y usted sabe que hubo contactos de distintas personas que querían contribuir a la paz&#8221;. En otro momento añade: &#8220;Sinceridad radical. Nosotros tuvimos un número elevado de reuniones que nunca he negado&#8221;. ¿Sinceridad? ¿Como la que exhibió cuando la firma del pacto antiterrorista? El Diccionario reserva una palabra menos grata para actitudes así.</p>
<p><strong>Petulancia y mentira</strong></p>
<p>En la entrevista le preguntan por su atroz patinazo del 30 de diciembre de 2006, cuando anunció tiempos mejores y, a las pocas horas, ETA hacía estallar la T-4 de Barajas matando a dos personas. Las respuestas de Zapatero apuntan, una vez más, a la nula entidad política e intelectual del presidente, que parece ignorar lo que todos los estadistas del mundo saben cuando de terrorismo se trata. Dice el presidente: &#8220;Resultaba inconcebible para cualquier demócrata, para cualquiera con sentido común, que en un proceso abierto en el que el diálogo se mantenía, hicieran una barbaridad como la de la T-4 como elemento de presión (…) Aun sabiendo que tienes enfrente a un grupo terrorista, no era pensable que pudieran cometer una acción como ésa&#8221;. ¿Cómo que resultaba “inconcebible”? Cualquiera que haya estudiado mínimamente las estrategias del terrorismo –y en los aparatos del Estado tenemos muy buenos conocedores del percal- sabe perfectamente que los terroristas, por definición, matan: es su única arma y la emplean al servicio de sus propios fines sin ninguna otra consideración; precisamente por eso no caben paños calientes. Pero Zapatero confiesa ignorar aquello que todos los demás, desde los tiempos de Carrero Blanco hasta los de Mayor Oreja, pasando por Rosón y Barrionuevo, sabían sobradamente. Y no será porque, a lo largo del “proceso”, no haya habido voces que lo dijeran alto y claro. ¿Por qué no se escucharon esas voces? Aquí se añade, sobre la irresponsabilidad, la petulancia de quien cree poseer claves y poderes que ningún otro hombre tuvo jamás.</p>
<p>Nunca se entenderá que, después de lo de la T-4, el Gobierno insistiera en buscar negociaciones con ETA. Lo hizo, pese a los desmentidos gubernamentales, que Zapatero demuestra falsos en esta entrevista. El Gobierno mintió, sí; el “proceso” no estaba “suspendido”, como dijo el propio ZP, ni “roto”, como declaró Rubalcaba. Era el momento de preguntarle por qué mintió. Pedro J. no lo hace. Quizá tampoco fuera preciso. Y es el presidente quien toma la palabra para tratar de eludir la responsabilidad: las negociaciones &#8220;continuaron con una situación ya muy deteriorada, muy deteriorada. Y fue debido al deseo de instancias internacionales (…) Al ver que tenían toda la buena voluntad de que pudiera verse la luz al final del túnel, de que aquello no fuera el fin&#8221;. Sorpresa sobre sorpresa: ¿Instancias internacionales? ¿Por qué no dice cuáles? ¿Porque son inconfesables –y si es así, por qué- o porque es, una vez más, falso? Y si es cierto, ¿cómo es posible que el presidente del Gobierno haga depender nuestro principal problema interior de los sentimientos o intereses de “instancias internacionales”?</p>
<p>Mientras las “instancias internacionales” empujaban hacia la paz, dentro, en España, las oscuras fuerzas del mal empujaban hacia la guerra. ¿ETA? No. El PP, claro. Zapatero es recurrente en la culpabilización del Partido Popular, responsable –según la singular lógica zapateril- del fracaso del “proceso”: &#8220;¿En definitiva qué pasó? Que me entregué a una causa noble, desde principios nobles. Que pedí ayuda y no la tuve. (…) Se puede buscar cualquier excusa, pero tengo la convicción absoluta de que Rajoy no ha querido apoyarme en la política antiterrorista. (…) Porque no la compartía, por lo que fuera… Rajoy no ha querido apoyarme&#8221;. Oh, el pobre presidente del Gobierno, frustrado en sus nobles principios por la falta de apoyo del cruel líder de la oposición. Los padres con hijos adolescentes conocen bien el proceso mental: el niño coge el coche sin permiso, se mama, estrella el vehículo contra una farola, pasa la noche en el cuartelillo y después, ante el psicólogo, declara que sus padres no le comprenden. ¡Vaya usted a paseo, hombre!</p>
<p>Dice otras cosas Zapatero en esa entrevista, algunas patéticas, otras tragicómicas. Las patéticas: por ejemplo, que buscaba &#8220;la paz con ETA pero a la vez preparaba la confrontación&#8221;. Las tragicómicas: por ejemplo, que &#8220;he sido consciente del riesgo político&#8221;. En conjunto, la impresión general que recibe el lector es que los españoles han confiado su vida, durante cuatro años, a un enorme inepto convencido de que podía hacer lo que le diera la gana en nombre de principios simplistas que un par de buenas lecturas le habrían ayudado a superar.</p>
<p>Y una reflexión más a fondo: ¿Serán capaces los españoles de revalidar su confianza en un personaje así? ¿Llegará su incultura política y su cerrilidad visceral hasta el extremo de premiar con la reelección al mandatario más flojo y menos de fiar de cuantos nos han gobernado desde los tiempos de la I República? Aquí es donde cabe recordar aquel poema, <em>El árabe y el camello,</em> del hoy ya olvidado Felipe Jacinto Sala. Decía así:</p>
<p><em>El potente camello</em></p>
<p><em>perdió en la esclavitud su bizarría;</em></p>
<p><em>el árabe, su dueño, especulando</em></p>
<p><em>en su docilidad, le tiraniza</em></p>
<p><em>y carga atroz le impone</em></p>
<p><em>cuando ve que le dobla la rodilla.</em></p>
<p><em>¡Desdichados los pueblos</em></p>
<p><em>que su bravura y dignidad abdican!</em></p>
<p><em>Cuanto más se prosternan</em></p>
<p><em>y al despotismo su cerviz humillan,</em></p>
<p><em>mayores cargas sufren,</em></p>
<p><em>más crueles tiranías.</em></p>
<p>España siglo XXI: país camello.</font></p>
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		<title>A vueltas con los mitos contemporáneos: Resistencia y colaboración francesas durante la II GM</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Dec 2007 07:44:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Azoria</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Manifiesto]]></category>

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		<description><![CDATA[Curzio Malatesta
 
Después de la invasión de Polonia por Alemania en Septiembre de 1939, Francia e Inglaterra declararon la guerra a Alemania. El 10 de Mayo de 1940 los alemanes lanzaron su ofensiva sobre Holanda y Bélgica y entraban en Francia sin mayores problemas y a todo motor: había nacido la guerra relámpago (blietzkrieg). La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font class="txtng13_rel"><strong>Curzio Malatesta</strong></font></p>
<p><font class="txtng13_rel"><strong> </strong></font></p>
<p><font class="txtng13_rel">Después de la invasión de Polonia por Alemania en Septiembre de 1939, Francia e Inglaterra declararon la guerra a Alemania. El 10 de Mayo de 1940 los alemanes lanzaron su ofensiva sobre Holanda y Bélgica y entraban en Francia sin mayores problemas y a todo motor: había nacido la guerra relámpago (<em>blietzkrieg</em>). La Batalla de Francia duró poco más de un mes. El 25 de Junio de 1940 el gobierno francés capitulaba, firmando el armisticio, y los aliados preparaban la huída del continente en Dunkerque. Del armisticio surgió el gobierno de la Francia no ocupada. Nacía el Régimen de Vichy.</font></p>
<p><font class="txtng13_rel">Desde la aparición de documentos como el libro de Robert Paxton, o la película de Marcel Ophuls, los académicos han ido expandiendo el conocimiento acerca del Régimen de Vichy. Un régimen que se estableció legalmente con el consenso parlamentario francés y que reunió inicialmente a un vasto y diverso grupo de políticos de todo el espectro francés tras la figura del héroe de la I <a href="http://sv.metapedia.org/wiki/Lars_Lind%C3%A9n">Guerra Mundial</a>, Philippe Petain y frente a los designados como enemigos internos de Francia: comunistas, judíos y francmasones. Uno de los últimos estudios sobre aquel episodio de la historia francesa y europea es el de Richard Vinen.</font></p>
<p><font class="txtng13_rel"><a href="http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=1348&amp;blog=" target="_blank">Continúa</a></font></p>
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		<title>El preludio pagano de una fiesta cristiana: ¿Por qué la Navidad se celebra el 25 de diciembre?</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Dec 2007 19:53:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Azoria</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Manifiesto]]></category>

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		<description><![CDATA[Alfredo Martorell
Todos nos hemos preguntado alguna vez cómo es posible que el año, en la era cristiana, comience el 1 de enero, aunque el nacimiento de Cristo, punto de partida teórico del cómputo del tiempo en esta era, se haya fijado un 25 de diciembre. También es común otra pregunta: ¿Cómo es posible que Jesús [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="Contenido"><font class="txtng13_rel"><strong>Alfredo Martorell</strong></p>
<p>Todos nos hemos preguntado alguna vez cómo es posible que el año, en la era cristiana, comience el 1 de enero, aunque el nacimiento de Cristo, punto de partida teórico del cómputo del tiempo en esta era, se haya fijado un 25 de diciembre. También es común otra pregunta: ¿Cómo es posible que Jesús haya sido adorado por pastores que custodiaban rebaños de ovejas, durmiendo al raso, en pleno mes de diciembre? ¿Eran pastores suicidas? Estas incoherencias del relato navideño cristiano suscitan siempre todo género de perplejidades.<span id="more-1877"></span></p>
<p><strong>Las fechas no encajan</strong></p>
<p>El hombre de hoy suele despachar la contradicción encogiéndose de hombros o rechazando como &#8220;patraña&#8221; la integridad del hecho navideño. Pero estos fáciles expedientes se complican cuando constatamos que el 25 de diciembre era también una gran fiesta en el mundo romano, y que la noche del 24 al 25 de diciembre marca asimismo el solsticio de invierno, la noche más larga del año. La documentación histórica hará el resto: descubriremos así que tras la Navidad se oculta una de las constantes más profundas del alma de la cultura europea.</p>
<p>La Iglesia nunca creyó que Jesús naciera realmente el 25 de diciembre. De hecho, la fecha exacta del nacimiento de Jesús es desconocida, porque en el Oriente antiguo no se celebraban los cumpleaños y allí, generalmente, los padres no recuerdan cuándo han nacido sus hijos. Se trata de costumbres que han durado hasta fecha reciente: en los censos elaborados en el Oriente Medio tras la descolonización, la mayor parte de los ciudadanos ignoraba su propia edad. Tampoco las Escrituras ayudan a despejar la incógnita. El Evangelio canónico más antiguo, que es el de Marcos, pasa completamente por alto la infancia de Jesús. Mateo sitúa su nacimiento en Belén, según la profecía de Miqueas, pero no nos especifica nada más. El prólogo añadido al Evangelio de Lucas, donde se dice que &#8220;había en la región unos pastores que pernoctaban al raso y de noche se turnaban velando sobre su rebaño&#8221; (2, 8), sugiere una fecha primaveral. La tradición posterior de la gruta de pastores no se encuentra en los evangelistas; parece que se refiere a un santuario del dios Adonis tardíamente anexionado por la Iglesia para su culto.</p>
<p>Nunca, pues, pudo la Iglesia primitiva fijar la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Existe constancia documental de que en el siglo II hubo amplios debates sobre este punto, y de que se saldaron con las afirmaciones más contradictorias. Clemente de Alejandría propuso la fecha del 18 de noviembre; otros señalaron el 2 de abril, el 20 de abril, el 20 o el 21 de mayo&#8230; Ésta última era la apuesta de los cronólogos egipcios. Pero un <em>De Pascha Computus</em> fechado en 243 afirma que la natividad se produjo el 28 de marzo. Los marcionitas, por su parte, negaron la mayor: Jesús había descendido directamente del cielo y apareció en Cafarnaún ya como adulto, durante el año 15 del reinado de Tiberio (Cf. Robert de Herté: &#8220;Petit dictionnaire de Noël&#8221;, en <em>Etudes &amp; Recherches,</em> 4-5, enero 1977).</p>
<p>Había motivos religiosos y filosóficos que respaldaban la opción de quienes preferían dejar la cuestión sin respuesta: por eso Orígenes, hacia el año 245, consideró &#8220;inconveniente&#8221; ocuparse de festejar el nacimiento de Cristo &#8220;como si se tratara de un rey o un faraón&#8221;. Sin embargo, en esa misma época estaban apareciendo gran cantidad de protoevangelios y &#8220;evangelios de la infancia&#8221;, a cada cual más fantástico, que disparaban la imaginación de los fieles. Averiguar la fecha exacta de la natividad se había convertido en un problema de primer orden, seguramente porque en aquel tiempo la doctrina cristiana empezaba a configurarse como un corpus relativamente consolidado, obligado a no dejar ni una sola pregunta sin solución.</p>
<p><strong>La Epifanía</strong><strong> de Osiris/Dionisos</strong></p>
<p>Fue así como empezó a aceptarse la propuesta formulada por los basilidianos de Egipto, una secta gnóstica semi-cristiana, seguidora de las enseñanzas de Basílides y que en la primera mitad del siglo II habían sugerido la fecha del 6 de enero. Los cristianos de Siria y después todas las comunidades de Oriente respaldaron la decisión. Pero, ¿por qué el 6 de enero? Porque esa fecha era ya, en el oriente del Viejo Mundo, la de la Epifanía (del griego <em>epiphaneia,</em> &#8220;aparición&#8221;) de Osiris y de su correspondiente griego, Dionisos, y la continuidad de estos dioses con Cristo era parte de la doctrina del mencionado gnóstico Basílides.</p>
<p>El 6 de enero era la fecha de la bendición de los ríos en el culto de Dionisos, que los griegos identificaron con el dios egipcio Osiris. Esta correspondencia venía justificada por profundas afinidades rituales. La epifanía o aparición de Dionisos tuvo lugar en la Isla de Andros, donde, en la noche del 5 al 6 de enero, manaba un &#8220;vino milagroso&#8221; que daba testimonio de la presencia invisible del dios. Respecto a la epifanía de Osiris, que también se festejaba en la misma fecha (el 11 Tybi, es decir, el 5/6 de enero), venía precedida por un periodo de duelo donde se lloraba al dios muerto en la época del solsticio de invierno; luego reaparecía Osiris y las aguas del Nilo se hacían vino. Todo el mundo greco-oriental celebraba en esta fecha fiestas semejantes. La fuente sagrada de Dionisos manaba vino también en el santuario de Teos.</p>
<p>Hay, además, una importante presencia femenina en estas fiestas de la Epifanía. Bajo el vino santo de Dionisos, Isis alumbraba a Harpócrates, el sol que volvía a nacer. En la astrología de la alta antigüedad, el 6 de enero marcaba el momento en que el sol salía por la constelación de la Virgen. En Alejandría se celebraban ceremonias en el templo de la Virgen, el Koreión, pues la Virgen había dado a luz a su hijo Aión, el Eterno, homólogo de Dionisos y Osiris. Este último rito es particularmente interesante: tras una vigilia de plegarías, los fieles bajaban a una cripta para retirar una estatua de un niño recién nacido que exhibía en la frente, las manos y las rodillas, las marcas de una cruz y una estrella de oro. Los fieles proclamaban: &#8220;La Virgen ha dado a luz; ahora crecerá la luz&#8221;. La Virgen&#8230; El carácter sagrado de la madre del Dios, ignorado y en ocasiones hasta negado en el ámbito judeocristiano, es una aportación específicamente europea al universo religioso del catolicismo. Isidro Palacios ha dedicado amplias páginas a interpretar el significado profundo de la Dama (<em>Apariciones de la Virgen,</em> Temas de Hoy, 1994). Esta fiesta del alumbramiento de Aión tenía un carácter cívico: Alejandro Magno había fundado Alejandría en el año —331 y, para asegurar la eternidad de la ciudad, la había consagrado a Aión, el Eterno.</p>
<p>Es evidente que el triple culto de Dionisos, Osiris y Aión determinó la opción de los basilidianos por el 6 de enero a la hora de fijar el nacimiento de Jesús, acontecimiento que en aquella época era idéntico a la Epifanía. Máxime cuando a esa misma fecha, y por el mismo motivo, se le atribuyen otros dos hechos milagrosos: el bautismo de Jesús en aguas del Jordán y el episodio de las bodas de Caná con la transformación del agua en vino. Estos episodios del culto cristiano guardan una clara relación ritual con las ceremonias acuáticas en el Nilo de Osiris, que era igualmente hijo de un dios y una mortal, como explica Luciano (<em>Diálogos,</em> IX, 2), y con la tradición griega y egipcia que conmemora las nupcias del dios solar y las aguas, incluida la transformación de éstas en vino. Pero no era sólo cuestión de gnósticos, como los basilidianos. En el cristianismo oriental de los primeros tiempos, la identificación de Cristo con el Sol es una constante. Hacia el año 170, Melitón de Sardes, obispo de Lidia, había comparado inequívocamente a Cristo con Helios, el dios Sol: &#8220;Si el Sol con las estrellas y la Luna se bañan en el océano, ¿cómo no iba Cristo a ser bautizado en el Jordán? El rey del cielo, príncipe de la creación; el sol levante que apareció también ante los muertos del Hades y los muertos de la Tierra, ha ido, como un verdadero Helios, hacia las alturas del cielo&#8221;.</p>
<p>De manera que en el siglo IV, y empujado por la fuerza de esta memoria mítica, todo el Oriente cristiano está ya celebrando el nacimiento de Jesús el 6 de enero. En 386 se ha decidido oficialmente que las dos grandes fiestas cristianas son Pascua y Epifanía. Un año antes, el papa Siricio, recién entronizado en la Silla de Pedro, había calificado la fecha del 6 de enero como &#8220;Natalicia&#8221;.</p>
<p>Nos hallamos aquí en presencia de un fenómeno que los antropólogos conocen por sincretismo, a saber, la conjunción de dos o más rasgos culturales de origen diferente que dan lugar a un nuevo hecho cultural. La Europa suroriental de los primeros siglos de nuestra era, donde confluían las tradiciones griega, egipcia y judeo-cristiana, junto a muchas otras ramas de la religiosidad del oriente próximo, fue terreno abonado para este género de fenómenos. Pero si el carácter sincrético de la Epifanía cristiana del 6 de Enero es evidente, igualmente lo será la otra gran tradición navideña: la de celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre.</p>
<p><strong>La fiesta del Sol Invicto</strong></p>
<p>Efectivamente, mientras la Iglesia de Oriente adopta el 6 de enero como fecha de la Natividad, en el occidente de Europa se empieza a adoptar la fecha del 25 de diciembre. Y también aquí el origen es pre-cristiano: en este caso no Osiris ni Dionisos, sino Mitra, aquel dios solar de los persas, seguramente derivado del Mitra indio, y que las legiones romanas trajeron a Europa. El culto de Mitra, aunque se remonta a los siglos VII y VI, conoció un formidable impulso en la Roma del siglo II. De hecho, esta época conoció una dura competencia entre el cristianismo y el mitraísmo, pues ambas, que compartían muchos elementos comunes (la idea de redención, la salvación de las almas después de la muerte, etc.), pugnaban por convertirse en la religión dominante de un Imperio que había ya abandonado a sus viejos dioses. Y los mitraístas festejaban el renacimiento de Mitra todos los años, el 25 de diciembre, justo en medio del periodo del solsticio de invierno, después de las saturnales romanas.</p>
<p>Además, hay que tener en cuenta que en esta misma época los pueblos bárbaros —esto es, los nada o poco romanizados— seguían celebrando en torno al 25 de diciembre sus viejos ritos solsticiales, que no festejaban un fenómeno astronómico, sino su simbolismo: el nacimiento eternamente renovado de la luz. Así la Iglesia consideró bueno operar en su provecho un hábil sincretismo. ¿Acaso la Biblia no llama al Mesías &#8220;el Sol de la justicia&#8221;, como escribió Malaquías?</p>
<p>En efecto, el 25 de diciembre era en Roma la fiesta del Sol Invicto. Según cuenta Macrobio, ese día los fieles se dirigían a un santuario de donde sacaban una divinidad del Sol, representado como un niño recién nacido. Las enseñas del emperador Juliano portaban el lema <em>Soli Invicto.</em> En el calendario de Philocalus, en el año 354 (que, por cierto, fue descubierto y dado a conocer por Theodor Mommsen), el 25 de diciembre se señalaba como <em>Dies natalis Solis invicti;</em> junto a la primera mención del nacimiento de Cristo y la indicación del nacimiento de Mitra. Y esta fecha, el día del sol invicto, venía a coincidir también con la vieja tradición de la Europa precristiana de celebrar el solsticio de invierno, que ha sido una de las fiestas más importantes de los pueblos indoeuropeos y que como tal ha sobrevivido en todas las culturas que éstos han creado.</p>
<p>El solsticio de invierno marca el momento de las noches más largas del año; el sol parece estar a punto de extinguirse. Este periodo dura doce noches, desde el 25 de diciembre hasta el 6 de enero. Según la tradición, en este tiempo los reinos de los vivos y los muertos entran en comunicación. Encontramos este motivo mítico en los celtas, los griegos, los germanos y los indios védicos. Pero, lejos de significar un tiempo de oscuridad, los antepasados de los europeos lo celebraban como anuncio indudable del próximo retorno del Sol y del renacimiento de la vida que no muere bajo el frío invernal.</p>
<p>Hoy se reconoce de forma prácticamente unánime que fue la pre-existencia de esta fiesta pagana lo que llevó a la Iglesia a fijar el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre. Escuchemos a Arthur Weigall: &#8220;Esta nueva fecha fue elegida enteramente bajo influencia pagana. Desde siempre había sido la del aniversario del sol, que se celebraba en muchos países con gran alborozo. Tal elección parece habérsele impuesto a los cristianos por hallarse éstos en la imposibilidad, ya fuera de suprimir una costumbre tan antigua, ya fuera de impedir al pueblo que identificara el nacimiento de Jesús con el del Sol. Así hubo que recurrir al artificio, frecuentemente empleado y abiertamente admitido por la Iglesia, de dar una significación cristiana a este rito pagano irreprimible&#8221; (<em>Survivences païennes dans le monde chrétien,</em> París, 1934). Esta misma tesis es admitida por numerosos autores cristianos. Credner, en 1833, señalaba: &#8220;Los Padres transfirieron la conmemoración del 6 de enero al 25 de diciembre porque la costumbre pagana quería que se celebrara en esta fecha el nacimiento del Sol, encendiendo velas en signo de alegría, y porque los cristianos tomaban parte en estos ritos y festejos. Cuando los doctores vieron cuán ligados seguían los cristianos a esta fiesta, tomaron la decisión de hacer que la Natividad se celebrara en este día&#8221; (&#8221;De natalitiorum Christi origine&#8221;, <em>Zeitsch, Hist. Theol.,</em> III).</p>
<p><strong>Jesús como Sol</strong></p>
<p>La fusión, no obstante, presentaba sus riesgos desde el punto de vista doctrinal, porque la identificación entre Cristo y el Sol llegaba, en las prédicas de los propios padres, a extremos demasiado paganizantes. Así en el siglo IV San Efrén, en su Himno a la Epifanía, había desarrollado una explicación absolutamente solsticial del misterio cristiano: &#8220;El Sol es victorioso y misterio son los pasos con que se eleva. Ved que hay doce días desde que el sol se eleva en el cielo, y hoy henos aquí en el décimo tercer día. Símbolo perfecto del Hijo y sus Doce apóstoles. Vencidas las tinieblas del invierno, para demostrar que Satán ha sido vencido. El Sol triunfa para demostrar que el hijo único de Dios celebra su triunfo&#8221;. Este tipo de interpretaciones se hicieron muy frecuentes en los primeros tiempos: la fiesta del Sol todavía tenía más arraigo popular que la conmemoración de la Natividad. No es extraño que San Agustín, en sus Sermones, suplicara a sus contemporáneos que no reverenciaran el 25 de diciembre como día únicamente consagrado al Sol, sino también en honor a Jesús.</p>
<p>Un testimonio más tardío, el de Beda el Venerable, a principios del siglo VIII, nos ofrece detalles muy concretos sobre cómo se aplicó el sincretismo cristiano sobre el solsticio pagano. Así, en la <em>Historia Ecclesiastica</em><em> gentis Anglorum</em> del célebre monje benedictino, leemos que en el año 601 el papa Gregorio I encomendó a los misioneros ingleses, sobre todo a Melitus y Agustín de Cantorbery, desviar de su sentido originario las costumbres paganas más arraigadas, y no combatirlas abiertamente: &#8220;No destruyáis los santuarios donde se sientan sus ídolos —explicaba el papa—, sino sólo los ídolos que están en esos santuarios. Consagrad el agua traída a tales templos y levantad allí altares&#8230; de forma que el pueblo, viendo que sus templos no son destruidos, renuncie a sus errores y reconozca y adore al verdadero Dios. (&#8230;) Y si tienen el hábito de sacrificar bueyes a los demonios, ofrecedles alguna celebración en lugar de ese sacrificio&#8230; Que celebren fiestas religiosas y honren a Dios con sus fiestas, de modo que puedan conservar sus placeres exteriores, pero estando mejor dispuestos a recibir los gozos espirituales&#8221;.</p>
<p>La primera mención latina del 25 de diciembre como fecha de la Navidad se remonta al año 354. Sin embargo, no existe constancia de que en tal época celebrara la Iglesia fiesta alguna. La tradición dice que la fiesta de la Navidad fue instituida por el papa Julio I, cabeza visible de la Iglesia entre 337 y 352, pero no hay ningún documento que permita asegurarlo. Más probable parece que fuera un poco más tarde, bajo el reinado del emperador de Occidente Honorio, entre los años 395 y 423, cuando la Natividad del Señor el 25 de diciembre se convirtió en fiesta religiosa, puesta en pie de igualdad con la Pascua y la Epifanía, quedando esta última reducida únicamente al episodio de los reyes magos, y asimilándosele las bodas de Caná y el bautismo en el Jordán. No obstante, esto acontecía sólo en la Iglesia de Occidente, porque en Oriente la Navidad seguía celebrándose como Epifanía, el 6 de enero: existe constancia de que a finales del siglo IV así ocurría en Chipre y en Jerusalén; Juan Crisóstomo, en una de sus prédicas en Antioquía el día de Pentecostés, sólo cita tres grandes fiestas cristianas, a saber, Epifanía, Pascua y el propio Pentecostés. No será hasta el 440 cuando la Iglesia decida oficialmente celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. Aún así, ésta no constituirá fiesta obligatoria hasta que así lo decida el Concilio de Agde, en el 506. Y habrá que esperar al año 529 para que el emperador Justiniano la implante como día festivo.</p>
<p>La fecha del 6 de enero quedaba notablemente disminuida respecto a la nueva fecha de la Navidad. Para facilitar el cambio, la Iglesia recurrirá a un desdoblamiento doctrinal: la Navidad, el 25 de diciembre, conmemora el nacimiento físico de Jesús (<em>natalis in carne</em>); la Epifanía, el 6 de enero, celebrará el &#8220;segundo nacimiento&#8221;, espiritual, de Cristo, simbolizado por el bautismo en aguas del Jordán. Esto no dejará de producir violentos conflictos entre las iglesias latina y oriental. Las comunidades de Siria y Armenia declararán desde el primer momento su horror por la elección de un día como el 25 de diciembre, reconocido como marcadamente pagano: acusarán a los &#8220;occidentales&#8221; de idolatría y seguirán fieles al 6 de enero, olvidando que esta fecha, la escogida por los seguidores de Basílides, también era de origen pagano.</p>
<p>En Europa la tradición era poco a poco unificada, los viejos textos litúrgicos sobre la Epifanía eran &#8220;corregidos&#8221; para encajar las innovaciones y los sacerdotes celebraban en Cristo la <em>lumen lumine</em> (&#8221;luz de luz&#8221;, expresión retomada de la liturgia mitraísta: &#8220;llama nacida de la llama&#8221;). Con el transcurrir del tiempo, siglos más tarde, la Epifanía irá perdiendo importancia en la Iglesia de Occidente y quedará reducida al episodio de los Magos, mientras que el bautismo en aguas del Jordán se transferirá al 13 de enero. Recientemente, en 1972, la Iglesia de Roma romperá una vez más la tradición y hará de la Epifanía una fiesta móvil, para satisfacer &#8220;fines ecuménicos&#8221;. Mientras tanto, en Oriente, la Epifanía alcanzaba una importancia que jamás conocerá en Occidente: en el imperio bizantino, el agua de Epifanía será durante mucho tiempo bendecida y asperjada sobre los fieles, costumbre ritual que no llegará a la iglesia latina hasta el siglo XV. Todavía hoy, la Iglesia armenia, sometida al rito jerosolomitano, rechaza la fecha del 25 de diciembre; los cristianos coptos de Egipto aún celebran el 11 Tybi (6 de enero) el Aïd-el-Ghitas o &#8220;fiesta de la inmersión&#8221;.</p>
<p>Esta actitud de rechazo no será excepcional en la historia del cristianismo. Los maniqueos, por ejemplo, siempre se negaron a reconocer la fecha del 25 de diciembre. Lo mismo hicieron numerosos grupos protestantes. En la Inglaterra de Cromwell, las celebraciones de Navidad fueron suprimidas por la violenta hostilidad de los puritanos hacia todo cuanto pudiera recordar ese origen pagano. La Navidad no se restableció hasta 1660, tras la restauración de Carlos II. En Escocia, la Navidad fue prohibida en 1583 y se arbitraron graves sanciones para quien la festejara. Todavía hoy, numerosas sectas cristianas, como los Testigos de Jehová, rehúsan celebrarla.</p>
<p></font></p>
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		<title>Por fin dicen la verdad sobre la guerra de Irak</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Dec 2007 10:13:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Azoria</dc:creator>
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		<description><![CDATA[O sea que es el petróleo, ¿verdad? Lo había dicho el ex cerebro económico de los States, Alan Greenspan, en su autobiografía: “Me entristece el hecho de que sea políticamente incorrecto reconocer lo que todo el mundo sabe: la guerra en Iraq se debe fundamentalmente al petróleo”. Y quien ahora lo ratifica, paladinamente, es Jim [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font class="txtng13_rel"><img src="http://www.elmanifiesto.com/imagenes/fotosdeldia/irak_marine_petroleo_2.jpg" height="235" width="185" />O sea que es el petróleo, ¿verdad? Lo había dicho el ex cerebro económico de los States, Alan Greenspan, en su autobiografía: “Me entristece el hecho de que sea políticamente incorrecto reconocer lo que todo el mundo sabe: la guerra en Iraq se debe fundamentalmente al petróleo”. Y quien ahora lo ratifica, paladinamente, es Jim Holt, columnista de <em>The New Yorker</em> y <em>The New York Times Magazine</em>, que acaba de escribirlo en la <em>London Review</em><em> of Books</em>. Holt va incluso más allá: la muy criticada invasión de Iraq puede convertirse en el mayor éxito de la historia de los Estados Unidos.</font></p>
<p><font class="txtng13_rel">Holt titula su artículo “Es el Petróleo” y en él detalla la estrategia de Bush y el vicepresidente Dick Cheney en Irak. El interés principal del artículo estriba en esto: indica públicamente la posibilidad de que la verdadera motivación de la invasión sea el petróleo iraquí, algo que hasta ahora ninguna autoridad norteamericana se ha aventurado a confirmar.</font></p>
<p><font class="txtng13_rel">Los hechos en los que Holt basa su teoría son bastante indiscutibles: el valor del petróleo iraquí, que se estima en unos 30 billones de dólares; el establecimiento de bases norteamericanas permanentes, como la de Balad; la construcción de la grandiosa embajada de Estados Unidos; el diseño de una ley que contempla la privatización del petróleo iraquí para dejarlo en manos de las compañías occidentales; la firma de varios acuerdos entre la región del Kurdistán y ciertas compañías petroleras, como la norteamericana Hunt Oil.</font></p>
<p><font class="txtng13_rel"><a href="http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=1275&amp;blog=" target="_blank">Continúa</a></font></p>
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		<title>Rammstein &#8211; &#8220;Mutter&#8221; (madre)</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Dec 2007 07:55:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Azoria</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Manifiesto]]></category>
		<category><![CDATA[Musica]]></category>

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		<description><![CDATA[
Las lágrimas de un ejército de niños
las esparzo sobre un cabello blanco
lanzo al aire el cordón mojado
y desearía tener una madre

Sin sol que brille
ningún pecho ha llorado leche
en mi cuello hay un tubo
y un ombligo me falta

Madre

No me dejaron sorber los pezones
ni guardar las imperfecciones
nadie me dio un nombre
concebido sin amor ni semen

A la madre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font class="txtng13_rel"></p>
<pre><font face="Verdana" size="+0">Las lágrimas de un ejército de niños
las esparzo sobre un cabello blanco
lanzo al aire el cordón mojado
y desearía tener una madre

Sin sol que brille
ningún pecho ha llorado leche
en mi cuello hay un tubo
y un ombligo me falta

Madre</font><span id="more-1841"></span>
<font face="Verdana" size="+0">
No me dejaron sorber los pezones
ni guardar las imperfecciones
nadie me dio un nombre
concebido sin amor ni semen

A la madre que nunca me dio a luz
le he deseado esta noche
una enfermedad como regalo
y después la ahogaré en el río

Madre

En sus pulmones vive un mamífero
en mi frente un lunar
lo elimino con el beso de un cuchillo
aunque por ello tenga que morir
aunque por ello me tenga que desangrar

Madre dame fuerza</font></pre>
<p></font></p>
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		<title>Una canción de rock duro contra el aborto</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Dec 2007 07:54:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Azoria</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Manifiesto]]></category>
		<category><![CDATA[Musica]]></category>
		<category><![CDATA[Videos]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/xgEPwpUZ8Wg&#038;rel=1&#038;border=0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/xgEPwpUZ8Wg&#038;rel=1&#038;border=0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>
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		<title>ETA es una mafia; lo dicen los italianos</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Dec 2007 08:21:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Azoria</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[José Vicente Pascual
El profesor e historiador palermitano Giuseppe Carlo Marino, en su libro Historia de la mafia, establece con sobrada rotundidad y solvencia tanto argumentativa como documental que el fenómeno mafioso no puede entenderse únicamente como actividad criminal organizada, sino que para comprenderlo y buscar alguna salida a este laberinto de crimen y sangre en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font class="txtng13_rel"><img src="http://www.proceso.com.mx/imgs/2892007-c1_carlo_marino_narco.jpg" height="178" width="137" /><strong>José Vicente Pascual</strong></p>
<p>El profesor e historiador palermitano Giuseppe Carlo Marino, en su libro <em>Historia de la mafia</em>, establece con sobrada rotundidad y solvencia tanto argumentativa como documental que el fenómeno mafioso no puede entenderse únicamente como actividad criminal organizada, sino que para comprenderlo y buscar alguna salida a este laberinto de crimen y sangre en el que está presa la sociedad italiana desde hace dos siglos hay que reconocer la existencia de una cultura mafiosa, a la que denomina <em>mafiosidad</em>, &#8220;en la cual las ideas y valores producidos por las clases dominantes para su uso y beneficio han sido transformados, por la fundamental unión de tradición y religión, en una cosmogonía popular&#8221;; es decir, una completa y cabal explicación del mundo que justifica y bendice los actos criminales de los mafiosos. De ahí que el término <em>mafiosidad</em> sea de exclusiva aplicación a la criminalidad social enquistada en la historia de Sicilia.</p>
<p>Señalar como mafias a grupos de delincuentes mejor o peor organizados como la <em>ndrangheta</em> calabresa, la <em>camorra</em> napolitana, o las más espectaculares y sanguinarias organizaciones rusas, chinas, colombianas, etc., resulta tan impropio como generalizar y, por ejemplo, renombrar con el término <em>fascismo</em>, genuinamente propio de la historia política de Italia, a similares aunque bien distintas apuestas como el nacionalsocialismo alemán, el imperialismo japonés, el estalinismo y demás regímenes totalitarios que han prosperado en el fragor de las convulsiones sociales del siglo XX.</p>
<p><a href="http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=1252" target="_blank">Continúa</a></p>
<p></font></p>
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		<title>Golpe a la escuela laica: los franceses prefieren colegios religiosos</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Dec 2007 01:23:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Azoria</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Manifiesto]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Curzio Malatesta
LEXPRESS.fr ha publicado, departamento por departamento, una clasificación de 1.865 centros públicos y privados. Los resultados incluyen todos los centros por departamento del año 2000 al 2006 y sus clasificaciones nacionales y departamentales a partir de los años académicos 2006, 2005 y 2004.
Béatrice, una rubia de 45 años, alta, con vaqueros y botas de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Curzio Malatesta</strong></p>
<p><font class="txtng13_rel">LEXPRESS.fr ha publicado, departamento por departamento, una clasificación de 1.865 centros públicos y privados. Los resultados incluyen todos los centros por departamento del año 2000 al 2006 y sus clasificaciones nacionales y departamentales a partir de los años académicos 2006, 2005 y 2004.</p>
<p>Béatrice, una rubia de 45 años, alta, con vaqueros y botas de montar, responsable de marketing de una compañía parisina, se define como una “hija de la República”.</p>
<p>Nacida en una familia de inmigrantes italianos, se autocalifica como “un producto de la escuela laica”. E<span>stuvo escolarizada en la pública desde preescolar, asistiendo a Tolbiac, una de las escuelas más izquierdistas; luego fue profesora de economía en las afueras de París. En el sector público siempre. Pero ahora ha echado un púdico velo sobre sus convicciones republicanas y laicas, para asombro de sus amigos. Ha escolarizado a su hija y a su hijo en un centro privado, en segundo y cuarto grado respectivamente, en Fénelon-Sainte-Marie. Este establecimiento católico del elegante distrito VIII de París, muy apreciado gracias a su 100% de aprobados en el bac 2006, ocupa el 87º puesto en <a href="http://www.lexpress.fr/services/lycees/default.asp" target="_blank"><font color="#0066cc">la clasificación nacional de L’Express</font></a>.</span></p>
<p><a href="http://elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=1244" target="_blank">Continúa</a></p>
<p></font></p>
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		<title>La guerra civil como juego de rol</title>
		<link>http://es.altermedia.info/el-manifiesto/la-guerra-civil-como-juego-de-rol_1807.html</link>
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		<pubDate>Tue, 13 Nov 2007 14:46:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Azoria</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Manifiesto]]></category>

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		<description><![CDATA[José Javier Esparza





&#160;



Jóvenes antifascistas contra jóvenes neonazis en un mundo donde el fascismo ya no existe y donde el dominio de la raza blanca se expresa como cosmópolis multirracial. Dos mitologías arrumbadas por la Historia reviven, como parodia, en el ánimo y en la cólera de unos adolescentes que expresan su odio a navajazos. Ajenos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>José Javier Esparza</strong></p>
<table align="right" border="0" cellpadding="5" cellspacing="0" width="223">
<tr>
<td><img src="http://elmanifiesto.com/imagenes/fotosdeldia/antifa_madrid2%281%29.jpg" class="borde" height="265" width="213" /></td>
</tr>
<tr>
<td class="txtng10arial">&nbsp;</td>
</tr>
</table>
<p><img src="http://elmanifiesto.com/imagenes/sp.gif" height="5" width="5" /></p>
<p><strong>Jóvenes antifascistas contra jóvenes neonazis en un mundo donde el fascismo ya no existe y donde el dominio de la raza blanca se expresa como cosmópolis multirracial. Dos mitologías arrumbadas por la Historia reviven, como parodia, en el ánimo y en la cólera de unos adolescentes que expresan su odio a navajazos. Ajenos a cualquier apuesta política real, analfabetos de los problemas reales de la vida pública, visten colores imaginarios como quien se disfraza para Halloween. Los unos sueñan con un bolchevismo genocida, y los otros con un Reich que sólo existe en su fantasía. Esto no es un problema político; es un problema de educación.</strong><span id="more-1807"></span><font class="txtng13_rel">No han faltado comentaristas, expertos en Sucesos, que han achacado los graves incidentes de Madrid a la manipulación, a la provocación. No sería la primera vez. Una pelea a navajazos en el metro madrileño, un muerto, varios heridos, varios detenidos… Y todo ello en la periferia de una manifestación “ultra” que finalmente no tuvo lugar. La manifestación –contra la inmigración masiva- la convocaba Democracia Nacional, como se han encargado de recordar todos y cada uno de los medios de comunicación al dar noticia del asunto. Democracia Nacional ha negado cualquier vinculación con los hechos y con los inculpados.</p>
<p>El muerto es un joven de dieciséis años. Demasiado joven para morir. ¿Por qué ha muerto? Probablemente, ni siquiera él lo sabría cuando el cuchillo entraba en su pecho. Sus amigos se han apresurado a decir que no formaba parte de ninguna banda. Imposible saber ya qué quiere decir eso exactamente. La única realidad es que ha muerto. Sin causa.</p>
<p>El asesino, todavía presunto, es un soldado de 24 años. Dicen los periódicos que se llama Josué. ¿Un nazi (bíblico) que se llama Josué? Todas las informaciones son confusas. A estas alturas, hablar de “ideologías” ya es irrelevante, salvo como adscripción tribal. Una “ideología” presupone una concepción del mundo, una formación –siquiera mínima-, también una comunidad con otros que la comparten. Nada de eso aparece en quien, de momento, no da otras señales que las de ser un criminal.</p>
<p>Para la historia del cómic suburbano quedará la dolida soflama de quienes decían ser amigos de la víctima: somos gente de paz, jóvenes del pueblo, que no pertenecemos a bandas, pero que no queremos que la gente de dinero, agresiva y fascista, venga a nuestro barrio a armar bronca. Es la misma cantinela de los milicianos que cazaban fascistas en el 36, la mitología del oprimido que exhibe sus llagas para justificar la persecución del enemigo. ¡Es todo tan simplón, tan primario, tan elemental, tan patético…! Una indigestión de retórica envejecida para jóvenes que buscan justicia y sólo encuentran odio –empezando por el odio a sí mismos. Al final, la única realidad es, una vez más, ese chico muerto.</p>
<p>Y en el otro lado, pero en el mismo registro, esos adolescentes de gesto hosco y cráneo pelado, huérfanos de heroísmo y atiborrados de brutalidad instintiva, presa fácil del primer descerebrado que acaricie sus fantasías de violencia primitiva. Como los anteriores, quizá buscan también algo noble y alto y bueno en lo que creer, pero, también como sus oponentes, sólo encuentran odio, y siempre, de la misma manera, ese odio a sí mismo que se ha convertido en el signo distintivo de la anomia urbana.</p>
<p>No estamos ante un problema político. Nadie en la Polis, por enrarecido que esté el ambiente, piensa en navajearse. Tampoco nadie seguirá a la flauta de Hamelin con esas viejas melodías, el victimismo de una ultraizquierda vengativa, el matonismo de una ultraderecha degenerada. Son cosas que ya no están en la plaza de los asuntos públicos, sino en el mundo imaginario de unos jóvenes que, propiamente hablando, ya no saben cuál es su sitio.</p>
<p>La raíz del problema está, como otras veces, en una existencia sin sentido, desorientada, sometida a la centrifugadora del dinero y el consumo y el éxito, todas esas cosas que a todas horas se nos prometen, pero que nunca comparecen. La raíz del problema está en la frustración de una generación –de parte de ella, al menos- que no tiene banderas que enarbolar, porque se las han quitado todas, y que entonces se las inventa o escoge las más ruidosas, las que mayor emoción ofrecen.</p>
<p>Y al final, la única realidad es ese chico muerto. Este y los que le han precedido. Alguien debería tomárselo en serio de una santa vez.</p>
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