Institutos, centros de lavado de cerebros.
Muchos lectores aún tendréis reciente vuestro paso por el instituto o puede que aún estéis en esta etapa. En este artículo pretendemos analizar la verdadera función de estos centros, que desgraciadamente cada vez se alejan más de su función original, para tranformarse en versiones reducidas de los campos de reeducación maoistas.
La época en la que se pasa por el instituto, de los 13 a los 18 años, coincide con la adolescencia y con la configuración de la ideología de los individuos, doy por sentado que todos los que estáis leyendo esta página tenéis inquietudes políticas, sean éstas de uno u otro signo. Muy probablemente estas inquietudes aparecieron en esta fraja de edad, esto lo sben muy bien quienes hacen los planes de estudio, por lo tanto es en el instituto donde el programa de lavado de cerebro que sufrimos todos nosotros desde el jardín de infancia a la universidad, toma mayores proporciones.
Todos habréis tenido el clásico profesor de filosofía que os da charlitas sobre la tolerancia y que intenta haceros sentir culpables por ser blancos, o el curilla rojo que os da religión y que os habla de la opción por los pobres (donde pone pobre leasé inmigrante negro o sudaka).
A los personajes descritos en el parrafo anterior se han unido todos los profesores de orientación, integración que nadie sabe para que sirven exactamente y que se dedican a justificar la violencia ejercida en las aulas por el alumnado inmigrante y a reprimir cualquier acción de libre pensamiento entre los alumnos autóctonos. En muchos centros tampoco faltará el negro al que invitan todos los meses a dar unas charlas sobre su país y lo racistas que somos los blancos.
Obviamente también hay profesores que tratan de explicar su asignatura honestamente, cada vez con mayor dificultad, pero quienes tienen el poder en los centros de enseñanza son los profesores izquierdistas cuyo objetivo es que los alumnos aprendan lo menos posible y sean lo más antirracistas (en realidad racistas antiblancos) posible.
Estos profesores izquierdistas se forman a su vez en unos cursos que reciben el nombre de CAP en los que se enseña que lo importante no es que los alumnos aprendan mucho sino que sean “buenos ciudadanos”, que es como ahora se llama a los zombis de cerebro lavado.
Además de la represión que proviene de los “enseñantes”, nuestros jóvenes sufren la violencia física y psíquica de los inmigrantes que tienen como compañeros de aula, (cada vez más numerosos) y de la quinta columna que forman los alumnos anarquistas (así se definen ellos) que no dudan en imponer por la fuerza las ideas internacionalistas y de odio a la raza blanca que los profesores imponen de forma más sutil.
Sólo las personalidades más fuertes y los alumnos con una visión más crítica son capaces de salir ilepsos de tantos años de lavado cerebral. Desde aquí un mensaje de ánimo a todos los que os encontréis ahora en un campo de reeducación. ¡Resistid y organizaos!.









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