Por Carmen Padial
Muchos han perdido el norte, el sur y hasta la decencia, o el derecho para hablar, según de qué.
Hay quien tras mucho perder la decencia y la vergüenza, queda sin honor.
Decía León Degrelle, que cuando el honor se manchaba no tenia retorno, era algo que se perdía para siempre, y daba igual las buenas acciones futuras, que tu honor, seguía con esa mancha siempre. Por ello uno o una, debe, si desea tomar y seguir ejemplos como los dictó ese gran señor, procurar no caer en conductas deshonorables.
Dentro del deshonor hay muchas vías por las que introducirse justo en el corazón de éste, la vía más rápida y clara, es la de vivir del chisme. Es reducir tu militancia o lucha ideológica, a usar la falacia, a retorcer la verdad, o a redibujar o inventar hechos. Tácticas muy propias, ya se sabe de quienes. Si esos, los sionistas, que al parecer tienen un club de fans muy amplio y que aplicadamente se guían por sus sendas y tácticas. ¡Bravo por sus tristes guiñoles!
Yo no voy a perder de vista mi meta, mis ejemplos a seguir, por eso uso la táctica del ir de frente. La de usar la razón, el razonamiento, y el enfrentamiento a esas calumnias.
Los que me conocen saben que nunca eludo una “guerra”, ni me escondo, prefiero llorar por una herida, que por la vergüenza de una cobardía.
Ahora me centraré en lo que debo, y lo digo aquí, porque afecta a más gente de esta web, a la misma web, y porque desearía que muchos se replantearan actitudes, si así lo tienen a bien.
Yo no sé el resto, pero yo a los amigos los califico como tales por cómo se han comportado conmigo. Si alguien ha estado cuando el dolor era una constante, y no solo te da apoyo a ti, sino también a quien quieres, es un amigo. No voy a pedirle ni la afiliación política, ni el DNI, eso no se le pide a un amigo.
Un amigo es quien esta cuando todos te dan la espalda, cuando tal vez es difícil estar a tu lado. Es quien te defiende, es quien te comprende incluso cuando eres incomprensible. Y claro está, se debe corresponder a dicha amistad en el mismo grado y si se puede, mucho más.
Nunca alguien puede, ni avergonzarse, ni esconder a un amigo ¿eso es lógico no?
Yo presumo de mis amigos, de su calidad humana, no voy dando el carnet de amigo mío solo a los que tienen mis mismas posturas políticas. ¿También es lógico no?
Incluso puedo considerar como camarada a quien no es NR como soy yo. Sé que hay gente con otras ideas que me ha defendido con uñas y dientes, gente que siempre ha sido como es delante de mí y cuando no le veo o escucho, tengo muy buenos amigos, amigos que entienden la necesidad del no enfrentamiento y el uso del respeto. Unos de un partido, otros de otro, unos son tal y otros son cual. Y son incluso en algunos casos camaradas porque sé, que si un día es preciso, estarán en mi misma trinchera, no lo dudo, se llame como se llame.
El otro día me invitaron a cenar unos amigos, ellos celebraban el 18 de julio, yo celebraba el poder cenar con mis amigos, sobre todo acompañando a uno que recientemente ha perdido a un ser querido. Me lo pasé muy bien, mucho, conocí a gente que no conocía, traté a quien apenas había saludado una vez, como dije en otro artículo, conocer para saber y decidir. Me reí y compartimos puntos de vista muy diferentes durante la amena charla que se mantuvo en la cena, pero sé escuchar creo, o es espero y el resto hizo lo mismo, lo cual agradezco mucho.
Gente estupenda, que tienen unas posturas diferentes a las mías, pero gente entrañable, buena, gente que ayuda a otros camaradas (que me consta) y sin preguntar de qué partido o ideas son.
Me da igual que por ello, según quienes, se me critique, me importa muy, muy, poco. Lo que si me importa es que se juzgue a quien se sienta a mi lado, si, me importa, a ellos que se les deje en paz. Para mí no es motivo de vergüenza tener por amigos a esos comensales, me siento afortunada de tenerles y de que entiendan las diferencias que tengamos y aun así me inviten, me aprecien y me aguanten.
Hay a quien no se le quiere ni en su propia casa, ni en su calle, ni en el área, ¡que se le va a hacer!
Hay quien se cree con capacidad moral de juicio, cuando perdieron ese privilegio en su actividad, cuando ésta se redujo a la actitud de la cucaracha, por la noche y por cualquier rendija, arrastrándose. Cuando el honor en ellos desapareció.
Hay quien se cree puro en sus ideales en su ciber reino y se atreve a poner en duda el de una persona implicada al 100% en su lucha por el ideal lo haga mejor o peor, porque habla y escribe en una web donde caben todos (la cual visitan esos que critican, ¡gracias por leer Patriotas).
Patriotas es donde efectuo una lucha política que no es únicamente por mis siglas, donde tanto Javier Marcos como yo aportamos nuestro esfuerzo por todos y cada uno de los que aquí sois representados.
Pero hay quien a pesar de ello, pone en duda la pureza de mi ideal, por ir a cenar con mis amigos. Podría pensar que la próxima vez debería pedir el DNI, afiliación o que alguien me pase un ENEERÓMETRO para que no me manchen según sus enfermas mentes, antes de cenar o sentarme con alguien, me deberé de cuidar a la hora de sentarme en el metro, no sea que me acusen, no sé de qué, por el que al lado se me siente.
Pero no, yo seguiré siendo libre, seguiré cenando con quien me plazca siempre que sean buena gente o simplemente porque me apetece.
El otro día nadie en esos círculos opinó mal sobre mi afirmación de sentarme con un comunista o anarquista, pero debe ser que hacerlo con un “facha” es pecado mortal.



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